martes, 14 de mayo de 2024

    1. 9-2-96                   * 24/03.  GOZÓN DE UCIEZA.  (Palencia) Recuerdos y Añoranzas . La producción  local.

    2. Dado que el campo del pueblo es de secano en su totalidad, solamente hay la posibilidad de siembra de ciertos artículos, por lo que el cereal, las leguminosas, algo de alfalfa y menos aún la esparceta, eran la única alternativa para los agricultores. En cuanto a la ganadería, solo el ovino era importante, no así el bovino, que apenas se explotaba.

      Gozón de Ucieza, dispone de un terreno, que en buena medida, es bueno. Aunque sea de secano. Su geografía, es bastante irregular, en cuanto que tiene abundantes lomas, altos, arroyos (unos 40), y otros desagües menores (que desembocan en los ríos Valdecuriada o Ucieza), y conforman una variedad de pequeños valles muy diversos, con un terreno de excelente calidad. Los productos agrarios que mejor se adaptaban a esta zona de “la loma” eran: el trigo, cebada, avena, yero, lenteja pardina,  y ya en menor medida, el guisante (arveja), garbanzo, tito, muela, chocho (altramuz), la patata, alfalfa y esparceta, y también el vino.

      Como antes decía, el pueblo contaba con una buena cantidad de hectáreas dedicadas a la vid. El vino que se daba, era un clarete con algo de aguja, bajo en alcohol, y un buen sabor en boca, que en las bodegas subterráneas del pueblo, ganaba en calidad con el tiempo; aunque creo que era un vino de consumo anual. Una verdadera pena la  pérdida de aquellos viñedos. Llegó la concentración parcelaria, (necesaria por otra parte) y acabó con algunas cosas buenas. Las dos caras de la misma moneda.

      Además, existían unas veintiséis bodegas clásicas subterráneas, teniendo unas ocho, el lagar para recibir la uva madura para elaborar el vino. Una parte de los vecinos, tenían vino de su cosecha para todo el año. Aunque el viñedo existente no daba para el consumo total del pueblo. Éste, se metía en carrales/cubas de madera que lo conservaba estupendamente. Tengamos en cuenta que este tipo de bodegas mantienen la misma temperatura durante todo el año.

      En cuanto a la ganadería,  había varios rebaños de ganado lanar, con unos excelentes lechazos y corderos, que al horno de leña, como antes se hacía también el pan, eran un verdadero manjar. En el pueblo, había tres/cuatro pastores, que llevaban al campo, los rebaños de varios vecinos; También había algo de ganado vacuno, caprino y caballar sin mayor importancia.

      Entre los años 1950/1960,  El ganado que se utilizaba para las labores agrícolas, eran las vacas principalmente; aunque estas, pronto dieron paso al ganado mular y caballar.

      Existía un corral llamado de las burras, donde los vecinos llevaban aquellos animales que no trabajaban para que se les llevara al campo a pacer. Para ése menester, había un pastor. Éste, avisaba a los vecinos, tocando una gran caracola, que se oía por  todo el pueblo.

      Otro modus vivendi, era que la mayor parte de los vecinos criaban sus gallinas, conejos, cerdos, etc. y el tener un huerto para su autoconsumo de verduras como: lechugas, cebollas, cebolletas, berza, puerros, ajos, fresas, etc. era lo normal. Aparte de estas verduras, se aprovechaban otras que nacían solas por el campo como: las aceras o acederas, lecherinas, berros, manchocos, también existía alguna huerta con diversos tipos de frutales: manzanos, perales, guindos, cerezos, limoneros, higueras, nogales; además había varias guindaleras repartidas por diversas partes del campo.

      Un comentario que no quiero dejar pasar; cuando yo tenía entre 7/10 años, había en el pueblo un par de mozos de unos 17 años, que en sus horas libres, se dedicaban a plantar guindaleras en las zonas del campo que estaban perdidas por ser terreno de mala calidad, y claro, no se les logró ninguna. O sea, que decididos y emprendedores sí que eran. Eran grandes amigos. Se llamaban Juan y Cesar Pompeyo. Éste último, hermano mío. Me sacaba 8 años. 

      Existían unos seis palomares; aún perviven alguno, aunque en mal estado. Una pena.

      En cuanto a la caza, había abundancia de: codornices, perdices, liebres, y ya en menor medida, paloma torcaz, conejos y zorros.

      Aparte de los pastores de ovejas, que conocían muy bien donde había huras de conejo y las camas de las liebres; había un cazador en el pueblo, que practicaba la caza de la liebre con galgo.

      En los ríos Ucieza y Valdecuriada, abundaban los cangrejos autóctonos, los barbos y también las truchas. No se quien pudo ser el listo que se cargó nuestros excelentes cangrejos autóctonos, pero… bueno, mejor dejarlo. Personas de más edad que yo,  me han indicado, que también se pescaba la trucha por estos ríos.

      A lo largo y ancho de las riberas de ambos ríos, se podía contemplar el verdor de bastantes plantíos de zalces y sobre todo de chopos. Su verdor casi permanente, dan una gran sensación de calma y tranquilidad. 

      En ellos hacían sus nidos las pigazas (urracas) (hoy en día, vecinas de las ciudades), sin olvidarnos de los picamadera (pájaro carpintero). Éste ave, que hasta los años 1.950/60 se le veía con frecuencia por nuestra tierra, ahora se le da por desaparecido. La abubilla, un ave realmente curioso y espectacular, tanto por su canto “bub-bub-bub”, como por su moño o cresta de regular tamaño. Otra ave que también frecuentaba el pueblo, llamado aguzanieves o lavandera blanca, especialmente, en los meses de invierno. Es un ave inquieta, de aspecto inocente, simpática y limpia.


domingo, 12 de mayo de 2024

 


 * 24/26.  GOZÓN DE UCIEZA. Recuerdos y añoranzas.

Autovía A-67.                                                                                                                       comentarios.

Para conocimiento de aquellos que circulen por la autovía A-67 que une a Castilla y León por la provincia de Palencia con Cantabria (antes provincia  castellana de Santander), el río Ucieza, atraviesa  dicha autovía al sur de la población de Fromista (Palencia).

El total de la inversión de ésta importante vía de comunicación, ha sido de unos 644,5 millones de euros. Siendo los Km. totales sobre 205,178

De dicha inversión el 63%  se lo lleva la zona cantábrica con el 45% de su recorrido (92,331k) o sea unos 406 millones de euros. Al atravesar desde Venta de Baños (Palencia) toda la meseta central por la cordillera cantábrica, hasta Cantabria, esta gran vía de comunicación tiene trayectos de máxima complejidad técnica. La antigua provincia castellana de Santander Incluye, 5 viaductos, uno de ellos el viaducto de Montabliz, que se ha convertido en el puente más alto de España y el 6º  de Europa, por lo que ha resultado la obra más cara y costosa de dicha autovía. El viaducto cruza el río Bisueña río a unos 145m sobre el suelo. Por lo que el coste por kilómetro de la autovía ha cuadruplicado la media de costo del resto de  las mismas de toda España. El resto de la inversión o sea unos 238,5 millones de euros se lo lleva el resto de dicha autovía con el 55% de su recorrido que pasa por la provincia de Palencia. Todos estos datos, son aproximados y sacados de diversos sitios de Internet. Lo que ya no me cuadra, es que la parte que recorre Cantabria, y por lo que se puede ver hoy en día, se  ha realizado con un excelente trazado, realización y calidad de suelo que considero excelente; mientras la parte que recorre la provincia de Palencia, no es que deje mucho que desear, es que da vergüenza ajena. Está en unas condiciones verdaderamente penosas en el 90%  de su recorrido. Por lo tanto, y a pesar de haberse construido 19 meses después que la parte palentina, la parte cántabra sigue estando en excelentes condiciones, mientras que la palentina da pena circular por ella.

Como curiosidad? decir que ésta autovía se denomina de dos formas:?                           

                 CANTABRIA- MESETA o como AUTOVÍA DE LA MESETA.

Quién ha tenido ésa idea tan singular y peregrina? Hasta en esto nos quieren contraponer? Demasiados “genios” en el poder. Que Dios nos coja confesados. Porqué motivo no exigimos mucho más, muchísimo más a nuestros políticos? No es hora de exigirles que se preparen adecuadamente como se exige para el resto de profesiones, carreras. … y sino, que se vayan a tomar el aire a las nubes. Ya es hora, no? menos tráfico … y más claridad.

 

 

* 24/17.  Gozón de Ucieza (Palencia) Recuerdos y añoranzas.

La visita del señor obispo.

Cada cierto tiempo venía el señor obispo desde Palencia, a hacer una visita pastoral al pueblo. Yo, recuerdo dos de esas visitas. Una, siendo un chiguito y la otra ya de mozalbete. En ambas ocasiones, fue por la tarde y aquel día era fiesta en el pueblo.

Que barbaridad ¡Qué trato se le daba. Y con el séquito que le acompañaba, parecía que llegaba el jefe del estado o yo qué se quién. Era el súmmum. De chiguitos, nos quedábamos con la boca abierta. ¡¡¡Literal¡¡¡ jamás habíamos presenciado tanto boato y pleitesía. 

“El buen hombre”, llegaba en un gran vehículo negro marca mercedes. Con su chofer, claro. Las calles decoradas con flores por todos lados. Hasta el suelo era una alfombra de hierba y flores. Bueno, en fin, el pueblo entero se vestía de fiesta.

El buen señor, se bajaba del vehículo al lado mismo de la iglesia, donde le esperaban para saludarle las autoridades locales, que se daban codazos para poderle besar su anillo, que era la leche. ¡Qué anillo! Luego, se metía bajo el palio desde su coche hasta la iglesia, en la que se celebraba una ceremonia cantada, por cierto muy vistosa y bonita; y muy, muy larga.                      Bueno, algo sí que hacía, aprovechaba para confirmar a los jóvenes que aún no lo estuvieran, y una vez acabados todos los rituales de rigor, y ya a la salida de la iglesia, bendiciones y más bendiciones. Bueno, ahora sabemos que son gratis.

Al término de su visita, las autoridades locales, ofrecían al Sr. Obispo y su séquito, a un refrigerio en la sala de juntas del ayuntamiento.

Mientras los elegidos se recuperaban del esfuerzo realizado, el resto de los habitantes del pueblo esperábamos a pie de calle con toda la paciencia del mundo, su gloriosa salida. Al pasar por entre la gente, aprovechaba para unas cuantas bendiciones más. Mientras, todo el mundo aclamándole hasta que su excelencia tenía a bien subirse a su automóvil de color negro, equipado con visillos en los cristales posteriores, y un banderín encima del capó delantero en representación de su autoridad y dignidad. El obispo que yo conocí, se llamaba D. José Souto y Vizoso. Qué señor.

 

 

viernes, 10 de mayo de 2024

 

* 24/20.  GOZÓN DE UCIEZA (Palencia). Costumbres perdidas: La chiborra.

Esta fiesta, se celebraba en el pueblo, todos los años el día que caía el martes de Carnaval. Ése día no había escuela, ya que éramos los chiguitos (niños) en edad escolar quienes lo celebrábamos a lo grande.

Para celebrar la misma, nos juntábamos todos los chicos de la escuela y preparábamos la fiesta a conciencia. Llegado el día, varios de nosotros nos vestíamos de “chiborra".

El “traje” de los chiborra se componía de: un pantalón, una camisa y una chaqueta de las más grandes, peores y más viejas que encontrábamos cada uno en casa, incluso si estaban rotas, mejor que mejor. Luego, nos colocábamos una careta de cartón pintada con los más feos colores para tratar de dar miedo, echa por nosotros mismos.

Un “estropajo”. Éste artilugio se componía de un palo de metro y algo de largo, al que atábamos en una punta varios trapos largos, y rotos, que llenábamos de agua y barro.

 Cencerros y esquilas. Y por fin, llevábamos atadas a la cintura, varias esquilas de las que se ponían a las cabras y ovejas, y unos cencerros  de los que llevaban las vacas, para tratar de hacer el mayor ruido posible.

Y ataviados con toda ésa parafernalia, “los chiborra”, acompañaban al resto de chiguitos (niños), que vestidos también con ropajes similares y armados también con palos, y provistos de diversos cestos y cestas de mimbre.

Y así de dicha forma, recorríamos el pueblo entero, pidiendo por todas las casas del pueblo, lo que buenamente pudiera darnos cada señora, con el fin de poder preparar una cena pantagruélica.

Aparte del acompañamiento al resto de compañeros, “los chiborra” y de vez en cuando, nos íbamos detrás de las chicas jóvenes que veíamos por las calles, con el “estropajo” lleno de agua y barro, para tratar de asustarlas y ensuciarlas  lo máximo posible.

Los alimentos que nos solían dar por el pueblo, eran: huevos, patatas, pan, chorizo, tocino, y alguna otra vianda a mayores.

Éste circo ambulante y correcalles solicitando ayuda y jaraneando por todo el pueblo, se terminaba a mediodía.

Acabado ello, llevábamos las viandas recogidas a la casa con la que previamente habíamos llegado a un acuerdo, para que nos cocinara la gran cena.

La gran cena, se componía de: tortillas variadas, chorizos, huevos fritos, orejuelas, etc. Las señoras que recuerdo que nos lo cocinaban y prestaban su casa para la gran cena, eran la señora Fermina y la señora Clara.

Esta es, en esencia, la tradición que recuerdo de nuestro pueblo en aquellos tiempos para celebrar el Carnaval.

También recuerdo que lo celebraban las chiquitas de nuestra edad, las mozas y mozos del pueblo. Eran unos tiempos estupendos.


       * 24/06.  GOZÓN DE UCIEZA (Palencia). Recuerdos y añoranzas.

Los mozos del pueblo.                                                                                          Aquellos tiempos. …

Según mis recuerdos de hoy en día y a fecha de abril del 2017, cuando yo tenía entre 8/10 años, habría unos 35/40 mozos. Éstos, hacían su cuadrilla en función de las edades de cada uno, y oscilaban entre los 16 a 30 años de edad. En aquellas fechas, la gente se casaba joven (entre los 20/24 años), por lo que quien seguía sin casar cerca de los 30 años, se le consideraba ya,  soltera o soltero de por vida. (No siempre cierto, claro) Las mujeres tenían un sambenito: Se decía: te vas a quedar para vestir santos.

El trabajo en el campo. Decir, que el trabajo duro del campo era para los hombres. Eran tiempos en los que aún se sembraba solo la mitad de la heredad de cada uno. Así y todo, había que arar las tierras dos veces: alzar y vinar. Aparte, se tenía que arar y cavar la viña. Y luego arar alguna que otra tierra de adviento.

Digamos que el trabajo de las mujeres en el campo, no empezaba hasta la primavera y finalizaba con el verano. Lo que no quiere decir que lo que realizaban en el campo, fuera  de menor mérito; ya, que a su labor en el campo, había que añadir el trabajo que previamente o después, debían hacer en la casa. 

El resto, alzar, trillar las tierras antes de sembrarlas, tirar el mineral, los cereales y leguminosas y en primavera tirar el nitrato a “mano” y binar, siempre estaba reservado para el hombre. Aparte, el cuidado de todo tipo de animales o no de trabajo, eran de la misma incumbencia. En primavera, se tenía que ir a segar algo de alfalfa o esparceta, para dar de comer a los animales: mulas, vacas, cerdos, conejos. …

Y ya luego, cuando en primavera llegaba el trabajo de  escardar, si había en casa mano de obra libre masculina, también le tocaba acompañar a las féminas. O sea, que había más mujeres que hombres. En casa, éramos 7 mujeres y 4 hombres. Pero al contrario de ellas, disfrutábamos de una serie ventajas que a mi modo de ver, nos hacían más llevaderas las faenas del campo. Ellas, festivos o no, (o sea todos los días del año), tenían obligaciones. Por el contrario, nosotros, los días festivos y una parte del invierno las obligaciones eran muchas menos y más llevaderas.

Claro, que también era cuestión de mentalidades, como todo en la vida. Y luego, lo más importante que teníamos por el simple hecho de ser varones, es que teníamos una libertad de acción muy grande. A pesar de las diferencias existentes entre ambos sexos, ninguna de las partes cuestionaba el trabajo que cada uno hacía en la casa. Las cosas eran como eran y, así había que aceptarlas. Sin más.

En aquellos tiempos tan moralistas y dogmáticos que nos tocó vivir, el varón tenía todas las de ganar en ése aspecto. Así lo mamamos de niños, así nos criaron, así nos educaron y en función de ello nos comportábamos.

De todas maneras, ahora y siempre, la educación manda. Simplemente. Para bien o para mal. Y así eran las cosas en aquellos tiempos.

Nosotros, los hombres, jóvenes o no, no habíamos establecido una sola de aquellas costumbres. Es más, a partir de nuestra generación, la situación a favor de las mujeres cambió mucho más deprisa, y las diferencias empezaron a notarse en el día a día.

Los bailes de los pueblos. Recuerdo que cuando yo tenía entre 17/20 años, las mujeres no pagaban la entrada a las mismas. Era solo el varón el que debía pagar para entrar. Así mismo, estaba establecido que la mujer no podía pedir baile a un chico. Éramos los hombres, los que pedíamos baile a las chicas, y lógicamente nos dirigíamos a aquellas que mejor nos caían o más nos gustaban.

El papel de la mujer, era esperar con toda la paciencia del mundo a que algún chico que las gustara, fuera a pedirla que bailara con él. Luego, el resto, ya dependía y mucho del interés que ella tuviera y pusiera en juego.

Ahora bien, las mozas “tenían” (sic) la obligación de bailar con todos los chicos que fueran a sacarlas a bailar. Cosa que no siempre se cumplía y en ése caso, el chico podía (pretender) echarla de la sala de baile. Nunca lo presencié. Ya no eran los tiempos tan duros que alguna persona mayor nos comentaba. Simplemente, las cosas por su curso natural, van adecuando las circunstancias al curso de los tiempos.

Las salas de fiesta en general. Una vez éste tipo de salas sustituyó a los “bailes” de los pueblos,  las chicas, sí que pagaban su entrada, y te podían dar calabazas libremente cuando las solicitabas un baile. Y es que las cosas, habían empezado a evolucionar. Ya lo creo¡¡

Y estamos hablando de ambas situaciones en las mismas fechas. Las diferencias existentes entre los “bailes” y las salas de fiestas.

Otra cosa que nos diferenciaba de ellas, era que los varones, al menos en mi casa, nuestra madre, nos entregaba los domingos o días de festivo y después de la comida, una cantidad de dinero. Pero la de los domingos nos servía aparte de como propina, como paga semanal.

Una nota curiosa; decir que nuestra madre, (que era la que nos daba el dinero), tenía establecida una norma de su propia cosecha. Si no nos veía ir a misa los días festivos, nos podíamos quedar ése día sin la propina, o paga como yo la llamaba. Bueno, ya saben que los españoles somos muy creativos. Quien hizo la ley. … aunque la mayoría sí que íbamos a misa. Aunque todo en la vida tiene su explicación. Después de la santa misa, y en el atrio de la iglesia, nos juntábamos los chicos, y charlando, nos íbamos acercando al bar a tomar un piscolabis o echar una partida, hasta la hora de ir a comer.

Hasta hoy en día, ésa costumbre se mantiene aunque algo diferente. Tanto los hombres como las mujeres, al salir de la iglesia, se quedan un tiempo hablando entre ellos. Es el momento de relacionarse, y ver a algún vecino desde el domingo anterior… Y luego tanto hombres como mujeres, acercarse a tomar un piscolabis al teleclub.         

Los hombres, durante los meses que duraba el invierno, teníamos bastantes ratos del día libres por lo riguroso que eran entonces.

No se podía ir a trabajar al campo, y era la época de menor actividad de todo el año. Pero los animales de todo tipo que había en la casa, seguían necesitando la atención diaria. Comida varias veces, darles de beber, limpiar los animales y la cuadra, echarlas paja limpia… en fin, todo lo necesario que había de hacerse diariamente con trabajo o no en el campo, pero con más pausa y tranquilidad.

El invierno, era también el tiempo que había que aprovechar para cavar a pala los “carcabitos” (pequeños cauces de agua), que desaguaban en los arroyos y que eran básicos en aquellos inviernos tan pasados por agua y las nieves, y que había que mantenerlos abiertos todo el año.

Aparte, había que mantener los desagües de ciertas tierras por su desnivel y también, hacer cañados de canto grande a algunas tierras para que no se anegaran de agua o se crearan  frieras y los frutos sembrados no menguaran por la humedad continua.    

Los mercados zonales. Todos los martes del año había - y sigue habiendo - un gran mercado en Saldaña, 14k. Así que en invierno, solíamos ir con el carro lleno de sacos de cebada o avena a tratar de venderlo en el mercado de cereal; este estaba situado en la plaza de la iglesia;  también existía el mercado de legumbre, patata, etc. que estaba situado en la plaza vieja.

Al llegar allí, aparcábamos los carros en la plaza de la Iglesia, y poníamos en el suelo un saco de la mercancía que ofrecíamos y esperábamos a que alguien se acercara a ver como era el grano y saber el precio, y sino, nos movíamos entre las personas que sabíamos compraban. Unos, eran ganaderos que lo compraban para sus ganados: vacas de labor, vacas de leche, jatos, ovejas, cerdos, etc. otros, eran compradores por cuenta propia o de terceros y hacían acopio de cantidades importantes para su posterior venta.

El trigo por contra, había de entregarse al servicio nacional de cereales, organismo oficial y que marcaba el precio del mismo.

Aparte de días especiales como éste (para nosotros ir al mercado era fiesta), por las mañanas aparte de levantarnos algo mas tarde, cuidar del ganado y cuatro cosas más, o nos íbamos a la solana a charlar un rato, o si estaba muy nevado, nos íbamos al campo a dar una batida por si aparecía alguna banda de perdices, que sino habían emigrado, tenían un buen peso.

Por experiencia, sabíamos que estas aves, solo dan tres vuelos; el primero es el más largo, el segundo bastante más corto y el último, sino la perdíamos de vista, a la vez que corríamos detrás de ella, por lo que al dejar ya de volar, y echar a correr, la nieve la dificultaba mucho su carrera. Así que alguna que otra atrapábamos.

El casino. Cuando era mozo, disfrutábamos de “un casino”. Este famoso  casino, era una casa deshabitada de nuestra familia. Por la mañana, me encargaba de enrojar la gloria con paja trillada, para que cogiera calor para la tarde. Después de la comida, nos acercábamos la mayor parte de los chicos, a pasar la tarde de la mejor manera posible.

Al no disponer “el casino” de  luz eléctrica y teniendo en cuenta que era invierno y oscurecía pronto, disponíamos de varios “candiles”. Ya saben que estos antiguos artilugios, funcionan con aceite y una mecha de algodón inmersa en el mismo; así que los colgábamos de las vigas del techo, y con su luz, alargábamos el tiempo a nuestra conveniencia en el mismo.

Algunos días, si se daba la ocasión, preparábamos alguna merienda. Un día, era algún pescado en escabeche, bien de chicharro, bonito, etc. lo condimentábamos con cebolla, una pizca de pimentón picante, aceite de oliva, sal, vinagre y aceitunas, acompañado de pan y un poco de vino tinto. Una delicia. Otras veces, y si se terciaba, pues guisábamos en una cazuela de barro, algún gayo (pollo de corral) o alguna gallina, que se despistaban por el pueblo. Y así, con alguna que otra ocurrencia que se nos venía a la cabeza, era mucho más llevadero el duro y largo invierno castellano.

A veces y durante algunos días, empacábamos paja de tardío en sacas para luego cargarlas en algún camión destino a Cantabria o Asturias, para las vacas. Eran encargos de alguna persona que se dedicaba a ello y sacábamos algo de pasta para nuestros gastos extras.   

Había inviernos que no se podía hacer nada en el campo - a veces - durante meses. Eran unos inviernos duros, muy duros.

Llovía bastante; caían varias y muy buenas nevadas; en ocasiones y durante varios días, caían por las noches unas heladas de hasta – 15/18º c, y se juntaban la de un día con otra; ello hacía que hasta las tierras de labrantío se helaran por lo que no era posible salir al campo a realizar labor alguna.

Al no haberse realizado aún la concentración parcelaria, las tierras no estaban niveladas por lo que se encharcaban bastante. Aparte, había bastantes “frieras” por el ancho campo de nuestra tierra.

En nuestra casa, por ejemplo, había una bicicleta. Mi padre, era el herrero del pueblo y tenía clientes por los pueblos de los alrededores y a veces aprovechaba las tardes de los festivos para visitar a alguno de ellos y si algún domingo o festivo no la utilizaba, la llevábamos alguno de los tres hermanos. Ése día, solíamos irnos a algún pueblo más lejano del que normalmente solíamos ir al baile, que era Bahillo.

Esos días, solíamos acercarnos a Saldaña (14K), Villamoronta (11K), Villaturde (15K), Carrión de los Condes (16K). …

Sobre el tema de la bicicleta, voy a contar un detalle. En casa, éramos tres chicos, del que yo el menor; así que cuando me enteraba que mi padre no iba a utilizar algún día festivo la bicicleta, pues me las arreglaba para esconderla entre la paja del pajar, y que mis hermanos al no verla, pensaran que la tenía nuestro padre. Pero lo cierto, es que a mi madre yo no la decía que la había escondido, ella siempre lo sabía. No sé como se las arreglaba la amiga, pero así era. Y nunca decía nada. Las madres…

El invierno, era para mí, el tiempo propicio para la lectura. Yo, tenía media docena de novelas usadas del oeste americano, que cuando las acababa, tenía que ir a cambiarlas a Saldaña, a 14K, o a Carrión de los Condes, a 16km; aquí, era donde más me gustaba ir; tenía más para elegir y mucho mejor conservadas que en Saldaña.

Las novelas, solían ser de Marcial Lafuente Estefanía, Michel Caine, etc. Aparte, leía todo lo que caía en mis manos. Les recuerdo, que las carreteras, seguían siendo de canto de río partido y rellenado de tierra. Una verdadera delicia de piso.

Cada vez que salíamos de viaje con la bici,  llevábamos siempre de repuesto una cámara de rueda, una bomba, una llave para desmontar la rueda, dos desmontadores para la cubierta,  parches y pegamento, por si había alguna  sorpresa por el camino, cosa bastante frecuente.

En el pueblo existía una pequeña cantina, a la que en invierno no solíamos acudir mucho a ella, pues no solía enrojar y se pasaba bastante frío, así  que  algún que otro sábado por la tarde, algunos jóvenes nos acercábamos al pueblo de Bahillo, 1,5k, bien para cortarnos el pelo, bien para tomar un piscolabis o para echar una partida de tute o mus, en alguno de los cuatro bares o cantinas que allí existían. Menos mal, que el resto de la semana teníamos “el casino”. …

El pueblo de Bahillo, en aquellos tiempos era algo así como la pequeña capital de varios pueblos de alrededor, pero más pequeños. Disponía de cuatro bares, salón de baile, dos carnicerías, dos panaderías, un barbero, médico de cabecera, un cuartel de la Guardia Civil y una pequeña fábrica de gaseosas, llamada “Fuenteclara”. Ellos mismos repartían semanalmente sus gaseosas por los pueblos cercanos y si se agotaban antes, nos acercábamos a por ellas con la bicicleta. Venían en cajas de madera de 6 unidades y parecía que todo estaba hecho a medida para el portaequipajes trasero de la bicicleta. Ir a Bahillo para nosotros, siempre era un motivo de satisfacción. Era salir de la rutina.

  Bahillo, era al pueblo que de forma regular nos acercábamos la mayor parte de los días festivos al baile por la tarde. Aparte de ello y cuando los mozos disponíamos de algún dinero extra, nos íbamos un par de horas antes, y merendábamos algo en casa del Grillo (Antonino) que era el mote de uno de los dueños de una de las cantinas. La merienda se componía regularmente, de algún pescado en escabeche, aliñado con unas aceitunas con hueso, un poco de pimentón, cebolla, y tomate; otros días se componía de alguna sardina arenque, y otros, algo que nos preparaba su señora. ¡Y  era la leche! Las cuatro cantinas/bares, eran a su vez tiendas de ultramarinos. Vendían de casi todo. Y los días de diario, sus dueños salían con sus carros de varas a vender  su mercancía por los pueblos de alrededor.

 

martes, 12 de marzo de 2024

 

*  24/04.  GOZÓN DE UCIEZA (Palencia). Recuerdos y añoranzas.

Madres rurales.                                                                                                      Una vida sacrificada.

 

Para entender un poco la situación rural de aquellos tiempos, tenemos que partir de una base fundamental en aquellos años. No había agua corriente en las casas. Y en función de ello, no existían ni el fregadero, ni el cuarto de baño. Lo más aproximado al lavabo, eran las antiguas palanganas metálicas esmaltadas con su palanganero. El mismo, era redondo en su parte superior con patas metálicas y pintadas de colores. Y encima una palangana redonda. También había palanganeros de madera, y de estas algunas llevaban un espejo en la parte delantera superior y su palangana metálica. Algunas de éstas, he conocido con un lavabo blanco redondo de cerámica.

Como es fácil de entender, las cocinas amuebladas con su fregadero como las que  hoy en día conocemos, ni de sueño, ni mucho menos; los platos, cazuelas, cubertería y demás, se fregaban a mano en un barreño, o bien metálico o de barro cocido y si era invierno con agua calentada un puchero. Y para colocarlo todo después de dejarlo limpio, algunas casas tenían algún mueble suelto como un pequeño arca, una alacena de madera o algo similar. Incluso yo conocí huecos en las paredes a modo de alacena en alguna casa. Cuando yo era un chiguito, en la cocina de casa, aparte de la mesa, existían dos bancos de madera sin respaldo, unas cuantas sillas y una alacena. (Eso sí, todo ello, fabricada en madera, madera)

El agua corriente, no fue posible hasta el año 1.975, (al menos en nuestro pueblo). Sabiendo como sabemos todos hoy en día, lo que significa el agua corriente en las viviendas, podremos hacernos una pequeña idea de lo importante que ésta carencia significaba para las mujeres rurales de entonces. Lavar la ropa, fregar los suelos de “rodillas” (todos los días), los trastos de la cocina, platos, vasos, cazuelas, sartenes…

Bien. Hasta cerca del año 1.950, el agua que se utilizaba  en casa, se traía de una fuente situada a unos mil metros del casco urbano del pueblo. “La fuente del canto”. El nombre de ésta fuente tiene un nombre curioso ya que está hecha totalmente en “piedra labrada”. El agua es de manantial y desagua en el río Valdecuriada. Así mismo y, antaño, esta fuente tenía bastantes cangrejos autóctonos.   

La misma sigue existiendo a día, y según algunos, puede tener ascendencia romana.

Posteriormente, se hizo un pozo excavado en el suelo al lado de las eras. Sobre el brocal del mismo y con fábrica de ladrillo y cemento se hizo una pequeña caseta en forma de arco. En la parte anterior de la misma tenía un hueco tipo ventana con una poyata; sujeta del techo tenía una polea con una cuerda para atar a ella un cubo y sacar el agua. En la pared lateral derecha, disponía de un caño que servía de rebosadero y desaguaba en una pileta de fábrica de ladrillo y, y ésta a su vez, en un pequeño arroyo que discurre al lado.

Dentro del pueblo, existían varios pozos de los excavados en el suelo, de +-, 1 m. de diámetro, variando bastante la profundidad de unos a otros, y que yo recuerde, solo se utilizaban para lavar la ropa, dar de beber a los animales, hacer adobes, etc. pero su agua, no se utilizaba para el consumo de las personas. Siendo estos de propiedad particular.

Tiempo después sobre los años 1.950, y por parte del ayuntamiento, se hace un pozo artesiano dentro del casco urbano, en un pequeño plantío de olmos, que aún existe al lado de las eras del pueblo. Y de éste, si que se utiliza su agua para todo tipo de servicios del pueblo. Dado que éste pozo artesiano da suficiente caudal, se aprovecha para hacer un abrevadero o pilón de fábrica de ladrillo para la ganadería.

A raíz del agua corriente en el pueblo, se hacen unos lavaderos para el lavado de ropa. Hasta  entonces, habían de hacerlo en el río Valdecuriada o en los pozos excavados del pueblo. En invierno y en verano. En verano, algunos años, el río Valdecuriada, solía secarse y al dejar de correr el agua, tenían que ir a lavar la ropa al río Ucieza; a unos 1.500 m. del pueblo. También se iba a lavar la ropa, a un pozo artesiano de 6/8 caños que tiraba mucha agua, situado a unos 1.500 m. en el campo de Bahillo; aquí se solía llevar comida. Mis hermanas, al menos así lo hacían a veces.

Tengo varios recuerdos grabados en mi memoria sobre mi madre, que siempre me acompañarán; pondré un par de ellos. En éste caso, tendría entre seis y ocho años.

1º.- Era invierno, había nieve por todas partes; en las calles, los tejados, y las tierras del campo todo blancas. Había chupiteles (carámbanos) en los aleros de los tejados del pueblo; las orillas de los caminos, cunetas de la carretera y del  río Valdecuriada, con nieve y escarcha, y el agua del río, helado. Pues bien. Acompaño a mi madre a lavar al río Valdecuriada, la ropa sucia de una familia de 11 personas.

Me estoy viendo bajar con ella, por la calle mayor del pueblo hacia el río llevando entre ambos, un gran balde metálico, lleno de ropa sucia, y ella, en su mano derecha libre, el tajo de madera para lavar, y una alfombra para arrodillarse encima.

Llegamos al río, lo cruzamos por encima del hielo; buscó un sitio adecuado, se abrió un hueco entre la hierba y los juncos llenos de nieve y escarcha, rompió el hielo del río con el tajo, se arrodilló sobre la alfombra extendida, se puso por los hombros un chal de lana negro, y manos a la obra. Los guantes de goma? Aún no se conocían en el pueblo por entonces. Los únicos guantes existentes, eran los que ellas mismas tejían con hilo de lana por la noche, así como las bufandas para toda la familia. Con ello, soportábamos algo mejor el entonces frío, largo y duro invierno. Regularmente, las nevadas empezaban a primeros de noviembre. Habiendo años que el mismo, duraba 4/5 meses, cayendo varias nevadas, (3, 4, 5)

¿A cuantos grados estaba lavando mi madre? Al repasar aquellos recuerdos, aún me dan escalofríos. ¡¡¡Qué mujeres¡¡¡ Eran increíbles. Fuertes, duras, pero a la vez, flexibles como un mimbre, y sacrificadas como ellas solas. Todo por su familia.

2º.- Era verano. Serían la 8/8,30 de la mañana. Todos los hermanos mayores estaban trabajando hacia ya tiempo en el campo. Mi padre con su trabajo de herrero. Mi madre, prepara el almuerzo para todos, y acabado el mismo, nos levanta de la cama a los tres hijos más pequeños de los nueve que somos: Mi hermana Maribel, tres años más que yo y mi hermana Sarito, tres años menos que yo, y yo mismo que tendría unos 8/10 años. Nos lava, nos viste, desayunamos y nos abriga pues de mañana hace fresco, para llevarnos a una tierra próxima al pueblo, a “arrancar” lentejas. Y para que no nos despistemos, va haciendo corrillos pequeños en función de nuestra edad. Nos los adjudica, y allí verían Uds. cómo arreábamos los tres para no ser el último en acabar nuestro corro. Menos mal que era una hora u hora y media, que sino, mi madre terminaba reventada, pues tenía que ir a cien por hora para seguir haciendo nuestros corrillos antes de que los acabáramos. Claro que nosotros también nos cansábamos, pero ella lo tenía todo controlado. Al rato de llegar, hacíamos un alto en el trabajo, nos sentábamos en una lindera de la tierra, nos ponía una manta sobre las rodillas, nos da para comer algo de chocolate y un trozo de pan, y a dar cuenta del exquisito desayuno. Y eso señores, era la leche. Había valido la pena el sacrificio. Hasta el día siguiente. Y es que durante el verano, todas las manos eran pocas. Había que acabar el verano, y cuanto antes.

3º.- Lo mismo que cuando estaban embarazadas. Seguían realizando sus labores diarias, tanto de casa, como del campo, hasta que tenían que dar a luz a lo que vendría, por regla general en casa. Si había suerte y llegaban a tiempo, ayudadas por la matrona del pueblo y el médico de cabecera. Y cuantos hijos daban a luz cada una de ellas? Y algunas no lograban sobrevivir a algún parto… Madre mía. Qué bárbaras. Nunca se rendían, y encima, con un alguno de sus derechos restringidos; y en ocasiones anulados? Decir esto hoy en día puede parecer ilógico. Y es que hay que vivirlo para conocer, saber y sentir lo que ocurría antaño.

Se me ocurren muchas… muchas cosas que contar de estas mujeres. Con solo recordar lo que mi madre hacía… Pero me temo no saber explicar bien el papel que desempeñaban las mujeres en aquél entonces.

Realmente, creo que solo podría hablar de mi madre. Y es que ahora a toro pasado, recordar en mi memoria todo aquello que ella hacía, se me hace difícil, muy, muy difícil.   

Pero lo que sí quiero y debo, es dar mi reconocimiento a todas aquellas “mujeres” por ser como eran. Por hacer las cosas que hacían y con muy pocos medios. Darles las gracias por su amor y su sacrificio desinteresado y duro, muy duro, que supieron ofrecer en beneficio de todos nosotros. Sus hijos. No sé qué más decir…


sábado, 9 de marzo de 2024

 

              * 24/02.  Gozón de Ucieza (Palencia)      Datos de habitantes.    

Años conseguidos:   1.830         1.842          1.848         1.850         1.857         1.860        1.877         1.883

Núm. vecinos:                                   34                73              73              55                54             62               50

Núm. habitantes:      307               176                                                   230              244          206             206

 

Años conseguidos:   1.885         1.887         1.889         1.891         1.895         1.897         1.899         1.900

Núm. vecinos:               58              65              67              75                68              67               67                 63

Núm. habitantes:        206           245            231           246                                275                                   235

 

Años conseguidos:  1.901          1.903          1.910         1.915        1.920         1.922          1.930        1.940

Núm. vecinos:             62                60                62               59              60             62                 51               49

Núm. habitantes:                          234             224           216           214                                    208            214

 

Años conseguidos:   1.950           1.960         1.970         2.000         2.005         2.010         2.015        2.019

Núm. vecinos:                55                 38              28                

Núm. habitantes:        200              153           125              61              55                50                41              3

 habitantes a partir del año 1.830.

Estos datos están sacados tanto del libro de cargos de la diputación de Palencia, como del INE.

Como podemos ver, nuestro pueblo estaba así:

-  en 1.830, tenía 307 h., 

-  en 1.860, 244 h. (-20,5% en 30 años). 

-  luego y durante bastante tiempo y hasta 1.950, se sigue por encima de los 200 h. 

- y es a partir de 1.950, ya con 200 h. cuando la curva hacía abajo es muy  pronunciada: 

-  de los 200 h. de 1.950, pasamos a 153 h. 1.960 (-23,5% en 10 años), 

- 10 años después ya solo 125 h. (-28%), 

- en el 2.000 quedan 61 h. (-47,4%), 

-  y en 2020, ya solo quedan 22/23 habitantes.                                       

Tengamos en cuenta, que nuestro pueblo, hasta el día 2 de julio de 1.916, se llamaba solo: GOZÓN. Siendo a partir de ésa fecha, cuando se comenzó a llamar: GOZÓN DE UCIEZA.

Me gustaría conocer los motivos de ése cambio.

He logrado localizar por varias fuentes en Internet, algunos datos sobre los habitantes del pueblo en diferentes épocas. Los que relaciono, creo que no son todos los que existen, pero así y todo nos pueden dar una idea aproximada de la evolución de los habitantes de Gozón de Ucieza hasta hoy en día.

He comprobado, que hay ciertas diferencias en función de la fuente consultada, pero éstas son mínimas. Otra curiosidad, es que hay años con número habitantes y vecinos; y otros, solo de vecinos.

            Nuestro pueblo, hasta que yo recuerdo, siempre tuvo ayuntamiento propio. Hasta su inclusión en el ayuntamiento de Loma de Ucieza en el año de 1970.

Por hacernos una idea de cómo va el tema por otras poblaciones cercanas, comento tres de ellas, todas según el censo del año 2019:

Villasarracino, tenía 141 h., (en el año 1900 tenía 1.182 h). 

La Serna, 96 h., (en 1.900, tenía 327 h).

Y Villamoronta, 237 h., (en 1.900, tenía 431 h.).  Y ésa era la tónica general rural.

Está claro que para que la zona rural española reviva, hace falta mucha sangre nueva. Pero claro, para ello, el primero que se tiene que poner en marcha, es el gobierno Español; sus correspondientes ministerios, y detrás el gobierno regional, que para eso están. Digo yo. 

Y si todos ellos no están dispuestos a realizarlo, pues que se vayan a tomar el aire. Porque ésta tierra, normalmente llevada, sin pasarse, claro, podría sacar pecho ante el  resto de Uropa. !Ya lo creo¡                          

Europa y el campo español? 

Creo que nunca serán un buen equipo. Al menos, mientras sigan mandando (y seguirán) los países del norte. 

¿Nos hemos olvidado que España fue el primer imperio global? Cuando en sus posesiones, "nunca" se ponía el SOL? 

Donde está aquello que lucieron nuestros antepasados por aquellos lares? Cuanta envidia despertamos, madre mía. 

Y yo creía que solo era en España donde nos tenemos envidia. ¡Qué ingenuo¡ claro que, todo viene de antaño. Y lo estamos y lo vamos a seguir pagando.

Qué amigos nos echamos. …

Y con esta reflexión, me viene a la memoria la figura del Sr. Fraga. Don Manuel. Se acuerdan Uds. de aquel dicho: “España es diferente”?  ¡Jobar que tío¡ Fue el mejor propagandista español de todos los tiempos. 

Españoles así, nos hacen falta en estos días. Pero amigos, este tipo de personas, salen cuando salen. Que tío, ni juntando a todos los actuales, sacaríamos uno como él. ...  

Bueno, es mejor no hacerse mala sangre. Al fin y al cabo, son los tiempos que corren. … 

¿Y por ello nos tenemos que conformar? Pues no, no puedo estar de acuerdo. 

Creo que necesitamos una respuesta a ésta conformidad inmoral que estamos viviendo. 

¿No estamos destruyendo todo aquello que durante tantos siglos nos hizo “diferentes”? 

Acaso nos hemos olvidado de (Tantos. …) de nuestros antepasados como: 

Cervantes; Don Pelayo; Isabel la Católica; Miguel de Unamuno; Goya; Rosalía de Castro, Hernán Cortes; El Gran Capitán; Los Tercios de Flandes; Agustina de Aragón; Cristóbal Colón; Velazquez; Seguimos?. …

 

 

!!!!!!  Y VIVA ESPAÑA, Y SIEMPRE LA RECORDARÉ  ¡¡¡¡¡¡

 

E S P A Ñ A   E S   L A   M E J O R

 

 

!!!!!!  Y VIVA ESPAÑA, Y SIEMPRE LA RECORDARÉ  ¡¡¡¡¡¡

 

                                                 E S P A Ñ A   E S   L A   M E J O R