jueves, 30 de marzo de 2017

Los medios de transporte

Teniendo en cuenta que en aquellos años, al menos en nuestro pueblo no existían, coches, ni camiones, ni motocicletas, (tan solo unas pocas bicicletas, y claro los carros con sus ruedas de madera y llantas de hierro) el medio de transporte que disponible, eran varios coches de línea:                            
   1º- pasaba por nuestro pueblo de lunes a viernes, un coche de línea que llamábamos de Martín. Este, que hacía su recorrido por la carretera P-240, salía de Saldaña por la mañana, e iba parando en todos los pueblos del recorrido hasta el final de línea que era Osorno. Los pueblos de parada eran: salida de Saldaña, Velillas del Duque, Quintanilla de Onsoña, Villaproviano (en el cruce de la P-240 con la P-241 ), Gozón de Ucieza, Bahillo, Villasarracino, Fuenteandrino, Abia de las Torres y Osorno. Por la tarde/noche, el mismo recorrido, pero al revés. En Osorno, al haber estación de Renfe, que sigue funcionando entre Santander y Palencia, Valladolid y Madrid, nos servía de salida hacia el resto de España.
   2º- la segunda opción era un coche de línea llamado Abagon. Pero había que ir a cogerlo al pueblo vecino de Villaproviano (a 3 km ). Procedía de un pueblo del norte de la provincia llamado Villaverde de la Peña, pasaba por: Guardo, Velilla del Río Carrión, Pino del río, Saldaña, Velillas del Duque, Quintanilla de Onsoña, Villaproviano (pueblo), y otros varios pueblos en dirección Palencia. Por la tarde/noche, realizaba el mismo recorrido, pero al revés.
3º- la tercera vía de salida, era la que llamábamos el coche de Aja. Y había que ir a cogerlo a un pueblo llamado La Serna a unos 8 km. de distancia. Esta línea, que sigue existiendo hace su recorrido por la carretera CL-615 desde Guardo hasta Palencia, en ambas direcciones y con varios horarios.
Los pocos afortunados que tenían una bicicleta, podían acercarse libremente a poblaciones cercanas, aunque las carreteras no animaban mucho a ello. De todas formas no quedaba más remedio, si había que ir a Carrión o Saldaña a por medicinas u otras necesidades. Concretamente, yo iba a ambas poblaciones a cambiar novelas del oeste, y varias cosas más. Otros, por necesidades de su trabajo, iban en bicicleta hasta Saldaña, Sahagún de Campos (León), Osorno, Carrión de los Condes y hasta Palencia. Y vuelvo a insistir, en que los pocos tenían bici, eran unos afortunados. Como detalle, les contaré que el año que hice la primera comunión, para comprarme el pertinente traje, me llevo mi madre a comprarle a Saldaña. Pero lo bueno, es que fuimos a pie y volvimos andando. Total 12 kilómetros de nada por la carretera sin asfaltar.  Había personas, que se iban de madrugada los martes al mercado de Saldaña, para vender huevos, y otros artículos del campo. así eran de duros aquellos tiempos.   

lunes, 13 de marzo de 2017

Edificios destacables: La iglesia de San Miguel





                   


             

La iglesia, es del siglo XVI según unos, o del siglo XVIII según otros. Es del mas puro estilo neoclasicismo, y está dedicada a San miguel Arcángel, que es el patrono del pueblo. Su fiesta se celebra, el día 8 de mayo. (en otras poblaciones cercanas, lo celebran el día 29 de septiembre)
La misma, consta de tres naves, destacando un retablo del evangelio del siglo XVI, y otro retablo, éste Neoclásico, con la imagen de la Virgen del Sayugo, también del siglo XVI. En la nave epistolar, sorprende una excelente estatua del Arcángel San Miguel, espada en mano, del siglo XVI. El que éstas tres coincidencias sean del siglo XVI, confirma que la iglesia, es al menos, también del siglo XVI?. En la nave de la izquierda, existe un altar dedicado a San Martín. El mismo,  se cree que perteneció al desaparecido pueblo de Mañueco.
Recinto bautismal. Debajo de la parte central del coro, está situado ésta sala, en la que hay una pila de piedra basta grande, en la que recibíamos todos el bautismo. La parte delantera por la que se entra, tiene unas barandillas de madera labrada estupendas.
              Cuando era aún un chiguito, recuerdo bien, que había un monumento que se colocaba por Semana santa
Dispone de una amplia sacristía en la que hay una estupenda cruz estilo Plateresco.
Su coro. Está situado en la parte superior y posterior de la iglesia. Dispone de tres arcos coincidentes con la distribución de la iglesia. Tiene el suelo de madera, y le decora en su parte delantera, un arambol de madera en cada uno de los tres arcos. Se accede al mismo, por una escalera de madera. Antaño, todos los mozos del pueblo subían al mismo durante todos los oficios que se celebraran en la iglesia. Así mismo y en su parte central, se situaban varias personas del pueblo, para cantar las misas tanto gregoriana como de difuntos que se celebraban en latín por aquellos tiempos, o cualquier otra celebración.
En la parte inferior del coro, está situado el bautisterio (baptisterio). Contiene una pila bautismal labrada en piedra, en la se celebraba la ceremonia del bautismo.
Su torre. Toda ella está fabricada en piedra. La parte superior esta ocupada por un campanario que ostenta seis troneras que acogen a su vez, a tres campanas. Así mismo y en su parte central, una gran viga, sostiene dos campanones (campanas muy grandes). Las campanas, han sido recientemente recuperadas por dos vecinos del pueblo: Juan y Justino. Estaban bastante deterioradas y las han dejado como nuevas. Un trabajo excelente. Gracias por vuestro trabajo y mi reconocimiento.
Las casullas, etc. etc.

Edificios destacables: La ermita de la Virgen del Sayugo





           


La ermita, situada en una loma próxima al pueblo (unos 500 m) está dedicada a la advocación de la Virgen del Sayugo (derivación de saúco), que goza de una gran devoción por parte de todos vecinos del pueblo; tanto por los que allí viven, como por los que vivimos fuera del mismo, repartidos por  toda España, y que nos acercamos a celebrar el día de su fiesta. Tenemos que recordar también, a todas las personas que de varios pueblos cercanos, se acercan a celebrar ésos días con todos nosotros. Desde que yo tengo conocimiento, las fiestas en su honor, se celebran el tercer domingo del mes de septiembre. Ahora bien, ésta comienza realmente antes.
El viernes. Ése día y por la noche, se celebra una merienda popular al aire libre, con chorizo de pueblo, pimientos y panceta entreverada de cerdo, para todo aquel que desee acercarse al lugar donde se asa todo ello al fuego de leña en varias parrillas, y reparten los mismos mozos del pueblo que lo preparan. Todo ello, acompañado con vino, cervezas y varios tipos de refrescos. (y todo ello, gratis). Mientras se saborea esta merienda/cena, se va preparando todo, para jugar “un campeonato de mus rápido por parejas”, en el teleclub de la localidad, en el que se puede ganar un jamón si eres campeón, o una serie de embutidos, si resultas subcampeón. No siempre es un jamón, vale? Pero yo, sí que gane uno. O sea, que los organizadores, cambian los premios según creen oportuno.
El sábado. Ése día por la mañana, y por parte de los más jóvenes, se cocina “una gran paellada”, a la que se puede sumar la gente del pueblo que le apetezca (no sé en qué condiciones).
Ya por la tarde, a eso de las 19 horas, se sube en andas la imagen de la Virgen a la ermita, por parte de los jóvenes del pueblo. Antes, se celebra una misa en la iglesia parroquial, se sigue la novena, y por el camino hasta la ermita, se reza el rosario, y al llegar a la ermita, y dentro de la misma, cantamos todos, “La Salve” en su honor. A continuación, siguen los festejos en su honor, con el encendido de la famosa “cachapera de Gozón de Ucieza”, en la explanada anexa a la ermita, y que al estar en el alto de una loma, es visible desde varios pueblos de las cercanías.
  Y mientras la “cachapera” se va consumiendo, se reparte entre los asistentes, un excelente chocolate con bizcochos, cocinado por parte de las mozas del pueblo. Seguidamente, bajamos todo el mundo al pueblo a disfrutar de una sesión de música que se celebra en la plaza de las Casas Nuevas, que los más jóvenes disfrutan a su manera; y al que esto no le apetece, pues se acerca al teleclub que está al lado, a refrescarse un poco, y a terminar de saludar a todo el mundo, que es una costumbre de lo más saludable y beneficioso para toda buena convivencia, y se recuerdan tiempos pasados con aquellos que hace un tiempo no vemos.
Ya el domingo, se tocan y voltean las campanas de la torre del pueblo, para anunciar a todo el mundo, que llega la hora de la santa misa que se celebra en la ermita, más menos sobre las doce de la mañana. Hasta hace unos años (unos 15/20), la misa era cantada y concelebrada por tres o más sacerdotes, y se invitaba a algún sacerdote o fraile conocido o apreciado por los vecinos en el antiguo púlpito fabricado en madera torneada y pintado de color verde oscuro. (que entonces lucía la ermita) a que nos ensalzara o recordara los valores y virtudes de la Virgen del Sayugo “Nuestra Virgen”. Supongo, que las personas mayores se acordarán aún de cuando la ermita estaba decorada con un púlpito y un arambol, ambos de madera labrada y pintados en color verde oscuro, que le daba a la ermita una entidad especial. Una verdadera pena. Ahora, pues un local rectangular, pintado hace poco que sino fuera por el asaltar que tiene algo de enjundia, pues éso. ¿Quién pudo hacer o consentir ésa barrabasada? Después de la misa, el consabido vermú en el pueblo, durante el cual los mozos del pueblo nos obsequian con variedad de aperitivos en el teleclub, o en varias mesas preparadas para tal fin, en la vía publica. Luego y como corresponde y a ser posible, a yantar cada quien lo que apetezca. Yo, les doy una sugerencia para ésa comida en particular: Uno o dos cuartos delanteros de lechazo o cordero de la tierra, acompañado de una buena ensalada verde, y regado por un buen vino de nuestra tierra. Ya por la tarde, y en la ermita, el rosario, la procesión alrededor  de la ermita con la imagen de la Virgen del Sayugo en sus andas, y de seguido, una colecta pública voluntaria, para la conservación de la imagen de la imagen de la Virgen y su ermita.
Himno en honor de “Nuestra Virgen” La Virgen del Sayugo.
Virgen del Sayugo,
                                                                    Madre de mi Dios,                                                                   
Extiende tu manto
Y cobíjanos.

1.- Oh Virgen de Sayugo
Oh reina de Gozón
Oh madre del señor.
Mira, mira a tu pueblo,
que sube hasta tus plantas,
Mírale con amor.

2.-  Gozón que te quiere
Y el pueblo que te adora,
Te lo ha jurado así:
Toda ésta tu parroquia
No tiene otra Señora,
Y vive para ti.
Este himno, le conozco desde siempre, y se lo cantamos en varias ocasiones, ya que la inmensa mayoría de los asistentes, hasta los más jóvenes, nos lo sabemos de memoria y al cantarlo, nos sentimos como un poco más cerca unos de otros. 
Y para terminar los festejos en honor de “nuestra Virgen”, se la vuelve a bajar en procesión hasta la iglesia, en medio de cánticos de todos los asistentes. Y hasta el año que viene. La rueda sigue.
Decir, que desde ya hace años, la imagen de nuestra Virgen, se la recoge en la iglesia, que está sita en el centro del pueblo, ya que al estar aislada la ermita, está aislada, se evitan posibles tentaciones.    
Seguidamente, varios comentarios/rumores sobre ésta Virgen. Según la rumorología del pueblo, ésta virgen se apareció encima de un saúco en lo alto de la loma donde está situada la ermita, procedente de Sahagún de Campos (León). El  saúco, al parecer, se encontraba/encuentra debajo del único altar existente en la ermita. También según la rumorología, trataron de llevársela en varias ocasiones de vuelta a su anterior morada con un carro tirado por bueyes, y estos, se negaron a andar hasta que desistieron de llevársela. Hay otra versión sobre el carro y los bueyes; y es que al no desistir de querer llevársela, el carro con los bueyes, se fueron cuesta abajo y no les pasó nada.
Toda ésta rumorología, la he oído infinidad de veces de “chiguito” tanto en mi casa como fuera, y en varias ocasiones, especialmente a las personas de más edad, y naturales de Gozón de Ucieza.
En esta línea de cosas, y cambiando de tercio,  otro comentario de cosas del pueblo y que recuerdo desde niño. Después de salir de la escuela por la tarde, los chiguitos, nos íbamos a explorar unas cuevas que existían/existen muy cerca de la ermita. Si nos situamos en la ermita por su parte sur, y siguiendo la loma de la ermita, vemos que el mismo, va subiendo en altura; pues bien, en la parte izquierda de la ladera que mira hacia el puente sobre el río Ucieza, es donde estaban/están las cuevas que indico. Y aquí viene otra sorpresa. En casa de mis padres, se comentaba que en la parte más alta de la loma, pudo existir: un palacio, un castillo o algo similar. Desde siempre ha existido y sigue existiendo, “la senda del castillo”. Dicha senda, pasa al lado de la ermita, y la podemos encontrar indicada, en el plano nº 4 de la concentración parcelaria del pueblo. Casualidad?,  pista?, Uds. mismos. Pero yo creo que es una realidad.
Recuerdo perfectamente que cuando de chiguitos explorábamos dichas cuevas, encontrábamos cosas diversas, como restos de cerámica o cosas similares y otras más que ya no recuerdo. Cierto es que nunca más he vuelto a subir ni a pasear por donde estaban aquellas cuevas. Habrá que volver.
Hay otra cosa que quiero comentar en la misma línea de lo anterior (y todo ello con la debida reserva).
Tengo un conocido que vive en Madrid, que en más de una ocasión me ha comentado que posee un libro que hace ciertas referencias o está mayormente dedicado a nuestro pueblo. Pues bien, y según él me dijo, el libro expone que en tiempos de la ocupación romana de Hispania, nuestro pueblo era un punto importante en su organización militar.
Al parecer había como una base o campamento militar que suministraba y abastecía de todo tipo de necesidades, a las legiones romanas que luchaban contra los cántabros y los astures en el norte de Hispania. No hace mucho tiempo, estuvimos juntos en una celebración de unas bodas de oro, y me prometió que si encontraba el libro, me lo dejaría para poderlo echar un vistazo. Al parecer, cambió de vivienda y no le aparece el libro.



   
Dato de interés.

  Sobre el año 1.093, existían dos iglesias en nuestro pueblo. La actual de San Miguel Arcángel, y la de Santa María. Ambas iglesias, dependían jerárquicamente del monasterio de Nogal de las Huertas (Palencia). Que fue fundado en el año 1.063, por la condesa, Doña Elvira Sánchez., bajo la abvocación de San Salvador de Bucales. Se cree que es el monumento románico más antiguo de la provincia de Palencia. Está situado a unos 10 km. de Carrión de los Condes y a unos 6 de Gozón de Ucieza, por el camino de concentración. En la actualidad, está en proceso de restauración, aunque está parcialmente destruido y desaparecidas muchas piezas de valor, así como pinturas de todo tipo. Dicho monasterio, que primero era independiente, unos treinta años después, paso a depender del Real Monasterio de San Benito que estaba situado en Sahún de Campos (león).  Éstos datos, los saqué brujuleando en Internet.

jueves, 9 de marzo de 2017

Costumbres perdidas El juego de la Nita.

Éste juego, es llamado de varias formas en función de la zona de España que hablemos.     En nuestra zona, creo que también es conocido como Tanga. Pero en Gozón de Ucieza, es la Nita. 
El mismo, se compone de una nita y dos tejos. La nita, es un trozo de madera trabajada con una navaja, y las hacíamos los mozos del pueblo. La medida, variaba algo en función de quién la hacía, pero la estándar era de unos 120/150 mm de larga, y de 40/50 mm de diámetro. La misma es de forma cónica, más ancha en los extremos y más estrecha en el centro. Cada uno a su manera. Los tejos, son de forma circular, fabricados en hierro, y de unos 100/150 mm. de diámetro. Nosotros, en función de los que quisieran jugar, hacíamos equipos de dos, tres o más jugadores. Se echaba una moneda al aire para saber quién empezaba el juego, y luego, tira un jugador de cada equipo alternativamente. En teoría, se trata de tirar la nita con el primer tejo, y colocar el segundo más cerca del dinero que esté de la nita; se mide con una cuerda, y las monedas más próximas al tejo, es la ganancia. Sino se lleva todo el dinero, tira el siguiente (un contrario) y así hasta que se gane todo lo puesto. En el pueblo, se jugaba siempre con monedas que se ponían encima de la nita. Éste juego, se ejecutaba sobre un trozo de tierra allanado debidamente de unos veinte metros de largo, por dos metros o más de ancho. La nita, se coloca en un extremo del campo a unos 12/15 metros (según acuerdo), y en la parte contraria, se hace una raya sobre el suelo, que marca el punto desde donde se tiran los tejos.

A éste juego, nos dedicábamos generalmente, las tardes de invierno en que hacía sol, y no había trabajos que hacer. También se practicaba en otras épocas del año, pero no con tanta frecuencia. 
Costumbres perdidas: La chiborra:

Esta fiesta, se celebraba en el pueblo, todos los años el día que caiga el martes de Carnaval. Ése día no había escuela, ya que éramos los chiguitos (niños) en edad escolar quienes lo celebrábamos a lo grande. Para celebrar la misma, nos juntábamos varios chicos de la escuela, preparábamos la fiesta a conciencia y llegado el día, varios niños nos vestíamos de “chiborra". El “traje” del chiborra se componía de: un pantalón, una camisa y una chaqueta de las peores y más viejas ropas que encontrábamos cada uno en casa, incluso si estaban rotas, mejor que mejor. Luego, una careta de cartón pintada con los más feos colores para dar miedo. Un “estropajo”. Éste artilugio se componía de un palo de metro y algo de largo, al que atábamos en una punta varios trapos largos, y rotos. Y por fin, llevábamos atadas a la cintura, varias esquilas de las que se ponían a las cabras y ovejas, y unos cencerros  de los que llevaban las vacas, para tratar de hacer el mayor ruido posible. Y ataviados con toda ésa parafernalia, “los chiborra”, acompañaban al resto de chiguitos (niños), que vestidos también con ropajes similares y armados también con palos, y provistos de diversos cestos y cestas de mimbre, recorríamos el pueblo, pidiendo por todas las casas del pueblo, lo que buenamente pudiera dar cada señora, con el fin de poder preparar una cena pantagruélica. Aparte del acompañamiento al resto de compañeros, “los chiborra” y de vez en cuando, nos íbamos detrás de las jóvenes que veíamos por la calles, con el “estropajo” lleno de agua y barro, para tratar de ensuciarlas  lo máximo posible. Los alimentos que nos solían dar por el pueblo, eran: huevos, patatas, pan, chorizo, tocino, y alguna otra vianda a mayores. Éste circo ambulante y correcalles solicitando ayuda y jaraneando por todo el pueblo, se terminaba a mediodía. Acabado ello, llevábamos las viandas recogidas a la casa que previamente, ya habíamos llegado a un acuerdo con alguna señora, para que nos cocinara la gran cena. La gran cena, se componía de: tortillas variadas, chorizos y huevos fritos, etc. Las señoras que recuerdo que nos lo cocinaban y prestaban su casa para la gran cena mayormente, eran la señora Fermina y la señora Clara. Esta es, en esencia, la tradición que recuerdo de nuestro pueblo hacia los años 60-70, para celebrar el Carnaval. También  lo celebraban las mozas y mozos del pueblo. Eran unos tiempos estupendos.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Costumbres perdidas :La fiesta del pueblo. 8 de mayo, San Miguel.

 Este Arcángel,  el más importante de los siete reconocidos por la Iglesia Católica, y jefe del ejército celestial, es el patrón de nuestro pueblo, y su fiesta se sigue celebrando, el día 8 de mayo. Cuando yo era un crío, aún era la fiesta más importante de Gozón de Ucieza; en la actualidad, La Virgen del Sayugo se le ha subido a las barbas a San Miguel, y su fiesta supera en todo a la de San Miguel desde unas cuantas décadas. Bien, una vez aclarado esto, sigo con lo que aún recuerdo del San Miguel de antaño. Dado que estuve en dos tiempos diferentes de mi vida en el pueblo, puede ser que entremezcle recuerdos de ambas etapas. Bien. Unos días antes de la fiesta, los niños, ya estábamos comentando entre nosotros la fiesta, y soñando con los cuqueros que vendrían con sus tenderetes a vendernos todo tipo de dulces, algún petardo que hacer explotar, globos y algunos juguetes; o tratando de averiguar que orquesta iban a traer los mozos para la fiesta.
Todo aquello para nosotros, era el no va más. Salíamos de la rutina de todos los días, y disfrutábamos de la fiesta ya de la fiesta antes de llegar. La víspera de la fiesta, varios mozos con un carro de varas tirado por un caballo, iban por la tarde al coche de línea de Aja, que pasaba y aún pasa, por la ctra. CL-615 (la carretera de la vega, decíamos en el pueblo) en el término de la Serna (unos 6 kms.), a recoger a la orquesta que iba a tocar durante las fiestas de San Miguel. Al llegar los mozos al pueblo, con los músicos y éstos con todos sus tratos cargados en el carro de varas, los chiquitos ya nos les dejábamos ni a sol ni a sombra. Aquello era la leche. Nosotros ya estábamos de fiesta. Durante varios años, ésta orquesta, que era del pueblo de Paredes de Nava (Palencia). Estaba compuesta por cinco músicos que tocaban estupendamente, y que como se decía antaño, cayeron bien en el pueblo. Tal fue así, que uno de ellos (el trompetista) casó con una moza de Gozón de Ucieza.

Al no haber en el pueblo, fonda ni nada por el estilo, los músicos, se hospedaban en las casas de los mozos del pueblo, como si fueran unos invitados más. En aquellos entonces, la pensión más cercana, se encontraba en Saldaña, a unos doce km. por la carretera P-240 que va desde Saldaña hasta Osorno y pasa por Gozón de Ucieza, y aún no había asfaltada ninguna de las carreteras del entorno. Su suelo era de canto redondo partido y mezclado con tierra. En fin, que eran la comodidad echa suelo. Y es que además, no existían otros medios de comunicación que los coches de línea con sus horarios establecidos. Bueno, alguna bicicleta, sí había en el pueblo. Luego, la fiesta oficial en sí, comenzaba el día siguiente. San Miguel. ¡Qué tiempos! Y la fiesta! el 8 de mayo, era la repera. Estrenábamos algo de ropa, algún año zapatos nuevos, y encima era de cuando más dinero disponíamos de todo el año. La torta. La felicidad completa. Claro. Pero el dinero, no venía solo, así que a pedir la propina a todo pariente que se pondría a tiro. Pues que empiece la fiesta. Por la mañana y antes de la santa misa, la orquesta, acompaña de los mozos del pueblo, y toda la chiquillería detrás, tocando a todo volumen, recogía a la puerta de sus casas, a los señores componentes del Excelentísimo Ayuntamiento, para acompañarles hasta la iglesia, a oír y disfrutar de la Santa Misa Gregoriana, ¡cantada¡. Una vez en la iglesia, la orquesta se situaba en la parte central del coro junto con las personas que cantaban la misa. Entre ellos, destacaba uno, que cantaba como los ángeles. Pepe.   El coro, que está situado en la parte posterior y sobre la zona del bautisterio (baptisterio), tiene tres arcos, coincidentes con las tres naves de la iglesia. Al consagrar el sacerdote la eucaristía, los músicos entonaban el himno Nacional Español, que llenaba con su música y de tal forma la iglesia, que al menos a mí, me impresionaba tanto, que me parecía el no va más. En la parte izquierda del coro, se acomodaban los mozos, y la parte derecha del mismo, siempre estaba lleno de andas, estandartes, etc.
Costumbres perdidas: Llamadas a TONGA:

Éstas llamadas, se hacían por medio de la campana más grande de la torre (el campanón). Normalmente, era para recabar la ayuda de una persona por cada casa del pueblo, e ir todos juntos, a arreglar algún camino, arroyo u otra circunstancial ayuda que necesitara el pueblo. O sea, para el bien común.  Por ejemplo. Para atravesar el río Valdecuriada, recuerdo que había dos puentes hechos con chopos largos y gordos, ramaje y césped para pasar las personas. Uno, en el camino de Gozón de Ucieza a Villota del Duque, y el otro, en el camino del pueblo a Portillejo. Pues bien, éste trabajo, lo realizaba todo el pueblo y no era moco de pavo, con los medios de entonces.
Y el problema, no era hacerle una vez, pues de cuando en cuando se le hinchaban las narices al río, y una gran riada, se llevaba por delante la mayor parte de los puentes. Y vuelta a empezar otra vez. Entonces, los inviernos eran duros, muy duros. Llovía bastante, caían unas nevadas de cuidado y los ríos se helaban de tal modo, que los chiguitos, resbalábamos por encima del hielo en la parte más honda del mismo. Así que cuando venía el deshielo tanto de la nieve como de los hielos, riada al canto. Además, en pleno verano, caían unas tormentas de aúpa; he visto al río Valdecuriada, atravesar la carretera y amenazar con su llegada a las bodegas más bajas.



La producción.
Dado que nuestra zona es de secano, y no hay muchas alternativas productivas, la practica totalidad de la misma, era y sigue siendo, mayoritariamente agrícola. Ganadera, en muy menor medida.
Nuestro pueblo, dispone de un terreno, que en buena medida, es bueno. Aunque sea de secano. Su geografía, es bastante irregular, en cuanto que tiene abundantes lomas, arroyos (unos 40), y otros desagües menores (que desembocan en los ríos Valdecuriada o Ucieza), y conforman una variedad de pequeños valles muy diversos, con un terreno de excelente calidad. Los productos agrarios que mejor se dan en estos terrenos, que eran los siguientes:
Trigo, cebada, avena, yero, lenteja pardina, guisante (arvejas), garbanzo, tito, muela, chocho (altramuz), la patata, y vino.  Ahora bien, la mayor parte se la llevaban el trigo, la cebada, los yeros y las lentejas.
Había además, una buena cantidad de hectáreas dedicadas a la vid. El vino que se daba, era un clarete con algo de aguja, bajo en alcohol, y un buen sabor en boca, que en las bodegas subterráneas del pueblo, ganaba en calidad con el tiempo, aunque fuera un vino de consumo anual. Una pena su pérdida.
Existían además, unas veintiséis bodegas clásicas subterráneas, teniendo unas tres/cuatro, el lagar para elaborar el vino. Una parte importante de los vecinos, tenían vino de su cosecha para todo el año. Éste, se metía en carrales de madera que se conservaba estupendamente en la bodega de cada uno.
En cuanto a la ganadería,  había varios rebaños de ganado lanar, con unos excelentes lechazos y corderos, que al horno de leña como antes se hacía también el pan, eran un verdadero manjar. En el pueblo, había tres/cuatro pastores, que llevaban al campo, los rebaños de varios vecinos, y alguno, tenía rebaño propio. También había algo de ganado caprino y caballar. Entre los años 1950/1960,  El ganado que se utilizaba para las labores agrícolas, eran las vacas principalmente; aunque estas, pronto dieron paso al ganado mular y caballar. Existía un corral llamado de las burras, donde los vecinos, llevaban los animales que no trabajaban para que se les llevara al campo a pacer. Para ése menester, había un pastor que se pagaba entre todos. Éste, avisaba a los vecinos, tocando una gran caracola, que se oía en todo el pueblo.
Otro modus vivendi, era que la mayor parte de los vecinos tenían un huerto para su autoconsumo de verduras como: lechugas, cebollas, cebolletas, berza, puerros, ajos, fresas, etc. etc. Aparte de estas verduras, se aprovechaban otras que nacían solas por el campo como: las aceras, lecherinas, berros, manchocos, también existía alguna huerta con diversos tipos de frutales: manzanos, perales, guindos, cerezos, limoneros, higueras, nogales; además había varias guindaleras (y unos pocos cerezos) repartidas por diversas partes del campo.
Un comentario que no quiero dejar pasar, y es que cuando yo tenía entre 7/9 años, había en el pueblo un par de mozos de unos 17 años, que en sus horas libres, se dedicaban a plantar guindaleras en las zonas del campo que estaban perdidas por ser terreno de mala calidad, y claro, no se les logró ninguna.          O sea, que decididos y emprendedores sí que eran. Eran grandes amigos. Uno, se llamaba Juan y el otro, César. Éste, era hermano mío.
Existían unos seis palomares, de los que creo aún perviven unos cuatro, aunque en mal estado. Una verdadera pena.
En cuanto a la caza, había bastante cantidad de: codornices, perdices, liebres, y ya en menor medida, conejos, zorros, y jabalíes.
Aparte de los pastores de ovejas, que conocían muy donde había huras de conejo y las camas de las liebres, había algún cazador en el pueblo, que cazaba la liebre con galgos y a veces, invitaban a amigos de pueblos próximos, a acompañarlos.

En los ríos Ucieza y Valdecuriada, abundaban los cangrejos autóctonos, y los barbos. No se quien pudo ser el listo que se cargó nuestros cangrejos, pero….., bueno, mejor dejarlo. Personas de más edad que yo,  me han indicado, que antaño allá por los años 1.920/30, también se pescaba la trucha. Y a lo largo y ancho de las riberas de ambos ríos, podíamos contemplar el verdor de varios plantíos de zalces y chopos.      En éllos, hacían sus nidos las pigazas (urracas) (hoy en día, vecinas de las ciudades), y no podemos olvidarnos de los picamadera (pájaro carpintero). Éste ave, que hasta los años 1.950/60 se la veía con mucha frecuencia por nuestra tierra, ahora se le da por desaparecido. Otra ave que también frecuentaba el pueblo, era el aguanieves o lavandera blanca, especialmente, en los meses de invierno. Es un ave inquieta, de aspecto inocente, simpático y limpio.