martes, 6 de junio de 2017

Ermita de la Virgen del Sayugo 
Las fiestas en su honor


Imagen de la Virgen del Sayugo en andas y fuera de su nicho. Fiestas 2016 


Altar de la ermita. (algo deteriorado)


Cachaperas dedicadas a la Virgen del Sayugo. 2016

Hasta hace unos pocos de años solo se hacía una cachapera. Aunque era bastante más grande que entre las dos actuales juntas. Actualmente se hace una cachapera pequeña, para disfrute de la gente más menuda.   
Ésta foto recoge con claridad la situación del pueblo, la ribera del río Valdecuriada bordeado por su arboleda desde la perspectiva del alto de la ermita de la Virgen del Sayugo.
                    
Fachada oeste, orientada hacia el pueblo


La ermita, situada en una loma próxima al pueblo (unos 500 m) está dedicada a la advocación de la Virgen del Sayugo (derivación de saúco). Ésta, goza de una gran devoción por parte de todos los nacidos y descendientes del pueblo; tanto por los que allí viven, como por los que tuvimos que irnos del mismo, y que repartidos por  toda España, tratamos de acercarnos a celebrar el día de su fiesta. Esta estima y devoción hemos conseguido trasladársela a la mayoría de nuestros descendientes.
En éste apartado, no podemos dejar de hacer un gran reconocimiento, a todas las personas que desde varios pueblos cercanos, se acercan a celebrar ésos días de fiesta con todos nosotros. Su devoción por la Virgen del Sayugo, no es menor que la nuestra. Gracias.
Desde que yo tengo conocimiento, la fiesta en su honor, se celebra el tercer domingo del mes de septiembre. Ahora bien, ésta comienza realmente un par de días antes.
El viernes. Ése día por la tarde/noche, se celebra en el pueblo y al lado del teleclub, una merienda popular al aire libre, con chorizo, panceta de cerdo y pimientos de pueblo, para todo aquel que desee acercarse al lugar donde se asa al aire libre, todo ello al fuego de leña en varias parrillas. Todo ello, preparado y repartido por los mozos del pueblo, acompañado con excelente vino clarete, cervezas y varios tipos de refrescos. (y todo ello, gratis).
Y mientras se saborea esta merienda/cena, se va preparando en el teleclub de la localidad, todo lo necesario para jugar “un campeonato de mus rápido por parejas”, en el que se puede ganar un jamón si eres el afortunado campeón, o una serie de embutidos, si resultas subcampeón. No siempre es un jamón, vale? Pero yo, sí que gane uno. O sea, que los organizadores según su acertado criterio, cambian los premios como creen oportuno. ¡¡¡¡¡No sea que nos acostumbremos a los de pata oscura, eh? Bueno, nunca se sabe igual descubren alguna vez lo de la pata oscura. Cosas más fantasiosas he visto………….
Dado que bastantes de los participantes a dicho campeonato somos ya gente, (digamos que seria) deseo exponer una queja en nombre de todos, por lo tardío de su celebración. Si, ya se que es para la gente, (digamos que más joven), pero yo me pregunto, que sería de ése campeonato sin nuestra participación? 
El sábado. Ése día por la mañana, y también por parte de los jóvenes, se prepara “una gran paellada”, a la que se suman bastante gente del pueblo (no sé en qué condiciones).
Ya por la tarde, a eso de las 19 horas, y desde la iglesia, se sube en andas la imagen de la Virgen a la ermita, por parte de los jóvenes del pueblo.
Previamente, se celebra una misa en la iglesia parroquial, a la que sigue la novena en su honor, y por el camino hasta la ermita, se reza el rosario; al llegar al alto de la loma donde está situada la ermita, y ya dentro de la misma, cantamos todos los asistentes, “La Salve” en su honor.
A continuación, y siguiendo con los festejos, se realiza el encendido de la famosa “cachapera” de Gozón de Ucieza, en la explanada aneja a la ermita, y que al estar en el alto de una loma, es visible desde varios pueblos de las cercanías.
 La ermita, situada en una loma próxima al pueblo (unos 500 m) está dedicada a la advocación de la Virgen del Sayugo (derivación de saúco), que goza de una gran devoción por parte de todos vecinos del pueblo; tanto por los que allí viven, como por los que vivimos fuera del mismo, repartidos por  toda España, y que nos acercamos a celebrar el día de su fiesta. Tenemos que recordar también, a todas las personas que de varios pueblos cercanos, se acercan a celebrar ésos días con todos nosotros. Desde que yo tengo conocimiento, las fiestas en su honor, se celebran el tercer domingo del mes de septiembre. Ahora bien, ésta comienza realmente antes.
El viernes. Ése día y por la noche, se celebra una merienda popular al aire libre, con chorizo de pueblo, pimientos y panceta entreverada de cerdo, para todo aquel que desee acercarse al lugar donde se asa todo ello al fuego de leña en varias parrillas, y reparten los mismos mozos del pueblo que lo preparan. Todo ello, acompañado con vino, cervezas y varios tipos de refrescos. (y todo ello, gratis). Mientras se saborea esta merienda/cena, se va preparando todo, para jugar “un campeonato de mus rápido por parejas”, en el teleclub de la localidad, en el que se puede ganar un jamón si eres campeón, o una serie de embutidos, si resultas subcampeón. No siempre es un jamón, vale? Pero yo, sí que gane uno. O sea, que los organizadores, cambian los premios según creen oportuno.
El sábado. Ése día por la mañana, y por parte de los más jóvenes, se cocina “una gran paellada”, a la que se puede sumar la gente del pueblo que le apetezca (no sé en qué condiciones).
Ya por la tarde, a eso de las 19 horas, se sube en andas la imagen de la Virgen a la ermita, por parte de los jóvenes del pueblo. Antes, se celebra una misa en la iglesia parroquial, se sigue la novena, y por el camino hasta la ermita, se reza el rosario, y al llegar a la ermita, y dentro de la misma, cantamos todos, “La Salve” en su honor. A continuación, siguen los festejos en su honor, con el encendido de la famosa “cachapera de Gozón de Ucieza”, en la explanada anexa a la ermita, y que al estar en el alto de una loma, es visible desde varios pueblos de las cercanías.
  Y mientras la “cachapera” se va consumiendo, se reparte entre los asistentes, un excelente chocolate con bizcochos, cocinado por parte de las mozas del pueblo. Seguidamente, bajamos todo el mundo al pueblo a disfrutar de una sesión de música que se celebra en la plaza de las Casas Nuevas, que los más jóvenes disfrutan a su manera; y al que esto no le apetece, pues se acerca al teleclub que está al lado, a refrescarse un poco, y a terminar de saludar a todo el mundo, que es una costumbre de lo más saludable y beneficioso para toda buena convivencia, y se recuerdan tiempos pasados con aquellos que hace un tiempo no vemos.
Ya el domingo, y por la mañana, se tocan y voltean las campanas de la torre del pueblo, para anunciar a todo el mundo, que llega la hora de la santa misa que se celebra en la ermita, más menos sobre las doce de la mañana. Hasta hace unos años (unos 15/20), la misa era cantada y concelebrada por tres o más sacerdotes, y se invitaba a algún sacerdote o fraile conocido o apreciado por los vecinos, en el antiguo púlpito fabricado en madera torneada y pintado de color verde oscuro. (que entonces lucía la ermita) a que nos ensalzara o recordara los valores y virtudes de la Virgen del Sayugo “Nuestra Virgen”. Supongo, que las personas mayores se acordarán aún de cuando la ermita estaba decorada con un púlpito y un arámbol o balaustrada, ambos de madera labrada y pintados en color verde oscuro, que le daba a la ermita una entidad especial. Una verdadera pena. Ahora, pues un local rectangular, pintado hace poco, pero sino fuera por el altar que luce la ermita y que tiene algo de enjundia, pues éso. ¿Quién pudo hacer o consentir ésa barrabasada? Después de la misa, el consabido vermú en el pueblo, durante el cual los mozos del pueblo nos obsequian con variedad de aperitivos en el teleclub, o en varias mesas preparadas para tal fin, en la vía publica. Luego y como corresponde, a yantar. 
Yo, les doy una sugerencia para ésa comida en particular: La mejor compañía posible, uno o dos cuartos delanteros de lechazo o cordero de la tierra, acompañado de una buena ensalada verde, y regado por un buen vino de cualquiera de las magníficas zonas de nuestra tierra. 
Y Ya, por la tarde, nuevamente en la ermita, el rosario, y la procesión alrededor  de la ermita con la imagen de la Virgen del Sayugo en sus andas; de seguido, una colecta pública voluntaria, para la conservación de la imagen de la imagen de la Virgen y su ermita.

Himno en honor de “Nuestra Virgen” La Virgen del Sayugo.
Virgen del Sayugo
madre de mi Dios,
extiende tu manto
y cobijanos.

1.- Oh Virgen de Sayugo,
Oh reina de Gozón,
Oh madre del señor.
Mira, mira a tu pueblo,
Que sube hasta tus plantas,
Mírale con amor.

2.-  Gozón que te quiere
Y el pueblo que te adora,
Te lo ha jurado así:
Toda ésta tu parroquia
No tiene otra Señora,
Y vive para ti.
Este himno, le conozco de siempre, y se lo cantamos en varias ocasiones, y al hacerlo, como que nos sentimos como un poco más cerca unos de otros. 

Para terminar los festejos en honor de “nuestra Virgen”, se la vuelve a bajar en procesión hasta la iglesia del pueblo, en medio de cánticos de todos los acompañantes. Y hasta el año que viene. La rueda sigue.
Decir, que desde ya hace años, la imagen de nuestra Virgen, se la recoge en la iglesia, que está sita en el centro del pueblo, ya que al estar aislada la ermita, se evitan posibles tentaciones.     
Seguidamente, varios comentarios/rumores sobre ésta Virgen. Según la rumorología del pueblo, ésta virgen se apareció encima de un saúco en lo alto de la loma donde está situada la ermita, procedente de Sahagún de Campos (León). El  saúco, al parecer, se encontraba/encuentra debajo del único altar existente en la ermita. También según esos rumores, trataron de llevársela en varias ocasiones de vuelta a su anterior morada con un carro tirado por bueyes, y estos, se negaron a andar hasta que desistieron de llevársela. Hay otra versión sobre el carro y los bueyes; y es que al no desistir de querer llevársela, el carro con los bueyes, se fueron cuesta abajo y no les pasó nada.
Toda ésta rumorología, la he oído infinidad de veces de “chiguito” tanto en mi casa como fuera, y en varias ocasiones, especialmente a las personas de más edad, y naturales del pueblo.
En esta línea de cosas, y cambiando de tercio, otro comentario de cosas del pueblo y que recuerdo desde niño. Después de salir de la escuela por la tarde, los chiguitos, nos íbamos en ocasiones a explorar unas cuevas que existían/existen muy cerca de la ermita. Si nos situamos en la ermita por su parte sur, y siguiendo la loma de la ermita, vemos que el mismo, va subiendo en altura; pues bien, en la parte izquierda de la ladera que mira hacia el puente sobre el río Ucieza, es donde estaban/están las cuevas que indico. Y aquí viene otra sorpresa. En casa de mis padres, se comentaba que en la parte más alta de la loma, pudo existir: un palacio, un castillo o algo similar. Desde siempre ha existido y sigue existiendo, “la senda del castillo”. Dicha senda, pasa muy cerca de la ermita, y la podemos encontrar indicada, en el plano nº 4 de la concentración parcelaria del pueblo. Casualidad?,  pista?, Ud mismo. Pero yo creo que es una realidad.
Recuerdo perfectamente que cuando eramos chiguitos explorábamos dichas cuevas, encontrábamos cosas diversas, como restos de cerámica o cosas similares y otras más que ya no recuerdo. Cierto es que nunca más he vuelto a subir ni a pasear por donde estaban aquellas cuevas. Habrá que volver.
Hay otra cosa que quiero comentar en la misma línea de lo anterior (y todo ello con la debida reserva).
Tengo un conocido que vive en Madrid, que en más de una ocasión me ha comentado que posee un libro que hace ciertas referencias o está mayormente dedicado a nuestro pueblo. Pues bien, y según él me dijo, el libro expone que en tiempos de la ocupación romana de Hispania, nuestro pueblo era un punto importante en su organización militar.

Al parecer había como una base o campamento militar que suministraba y abastecía de todo tipo de necesidades, a las legiones romanas que luchaban contra los cántabros y los astures en el norte de Hispania. No hace mucho tiempo, estuvimos juntos en una celebración de unas bodas de oro, y me prometió que si encontraba el libro, me lo dejaría para poderlo echar un vistazo. Al parecer, cambió de vivienda y no le aparece el libro. Una verdadera pena.

martes, 30 de mayo de 2017

Datos, vivencias y recuerdos personales. 30/05/2017
Lógicamente, la mayor parte de la población, éramos agricultores; algún que otro explotaba algo de ganadería vacuna, y otros, ganadería lanar. Ésta última, siempre tuvo bastante importancia en el pueblo, se mantenían unos seis u ocho rebaños con un total aproximado de unas 1.500 cabezas. 
Como es lógico, en el pueblo existían más profesiones; el secretario del ayuntamiento, una panadera, un carpintero (que pronto se fue a Guardo), el herrero, un barbero (este, era un agricultor que los domingos antes de misa cortaba el pelo o afeitaba a los que podía), el cantinero, el estanquero, y varios pastores. Había también, una señora llamada Eugenia, que abría las orejas a las mujeres para ponerse los pendientes.
La escuela que era mixta, era atendida por una maestra o maestro. El pueblo disponía para ellos, una casa estupenda, que todos llamamos la “casa grande” o “casa del señorito“. Es una vivienda que aún está en pié y que en aquellos tiempos, tenía capacidad más que sobrada para servir de: casa del maestro, escuela, salón de baile y ayuntamiento.
Con el primer maestro que fui a la escuela, se llamaba Don Vivencio, y venía a dar clase desde su pueblo natal, Robladillo de Ucieza (unos 7km). Que yo recuerde, nunca vivió en el pueblo.
Luego, fue una señora llamada Doña Fausta; al principio venía a diario desde su pueblo natal, Villota del Duque (unos 5km), para terminar viviendo en dicha casa posteriormente.
 Tanto el uno como la otra, eran unos excelentes educadores, tanto en su labor pedagógica, como en el tema moral y social. Aún les recuerdo con aprecio, respeto y reconocimiento.
Antes de la llegada de Doña Fausta, y durante un solo curso, hubo otra maestra, la cual aparte de darnos unas pocas clases, no supo dejar huella alguna entre nosotros. Estaba casi siempre fuera y la sustituía el secretario del pueblo, el señor Bonifacio. Una excelente persona y un estupendo profesional. Todos los chiguitos y no tan chiquitos, teníamos un gran aprecio tanto por él, como a su esposa, la señora Candelas. 
El pueblo, disponía también de una excelente casa para el sacerdote. Pero yo no conocí vivir en ella a cura alguno. Ésta, aún sigue en pié y es propiedad particular.
 El primer cura que recuerdo, fue Don Julián. Era un señor ya mayor que venía desde Villaproviano (unos 3km); posteriormente, le sustituyó Don Eleuterio. Éste vivía en Itero Seco (unos 6km).
Lo que ambos hacían, era venir los domingos y días festivos a decir la misa, celebrar las procesiones preceptivas, la semana santa, las rogativas pertinentes para que lloviera,? celebrar los bautizos, las primeras comuniones, etc.
Cada cierto tiempo venía el señor obispo a hacer una visita pastoral al pueblo. Yo, recuerdo una cuando era un chiguito y otra ya de mozalbete. En ambas ocasiones, fue por la tarde y aquel día era fiesta.
Que barbaridad. Que trato se le daba. Y con el séquito que le acompañaba, parecía que llegaba el jefe del estado o yo qué se quién. Era el summum. De chiguitos, nos quedábamos con la boca abierta. Literal ¡¡¡¡
El buen hombre, llegaba en un gran vehículo negro marca mercedes. Con su chofer, claro. Las calles decoradas con flores por todos lados. Bueno, en fin, el pueblo entero se vestía de fiesta.
Se bajaba del vehículo al lado mismo de la iglesia, donde le esperaban para saludarle las autoridades locales que se daban codazos para poderle besar su anillo, que era la leche. ¡qué anillo! Luego, se metía bajo el palio, desde su coche hasta la iglesia, en la que se celebraba una ceremonia cantada, por cierto muy vistosa y bonita; y muy larga……….. Casi siempre, aprovechaba para confirmar a los jóvenes que aún no lo estuvieran, y una vez acabados todos los rituales de rigor, y ya a la salida de la iglesia, bendiciones y más bendiciones.
Al término de su visita, las autoridades locales, ofrecían al Sr. Obispo y su séquito, a un refrigerio en la sala de juntas del ayuntamiento.
Mientras los elegidos se recuperaban del esfuerzo realizado, todo el pueblo esperábamos a pié de calle con toda la paciencia del mundo, esperando su gloriosa salida. Al pasar por entre la gente, aprovechaba para unas cuantas bendiciones más. Mientras, todo el mundo aclamándole hasta que su excelencia tenía a bien subirse a su automóvil de color negro, equipado con visillos neutros en los cristales posteriores, y un banderín encima del capó delantero en representación de su autoridad y dignidad. El obispo que yo conocí, se llamaba D. José Souto Vizoso.
El pueblo disponía de una pequeña cantina, que servía a la vez como bar y tienda de ultramarinos, en el más amplio concepto. Allí se vendía desde escabeche, sardinas arenques, pimentón, zapatillas, hilos, aceite y vino a granel, refrescos, jabones, chocolate, higos en conserva, frutos secos, y en fin, casi todo lo que podías necesitar. Y no faltaban tampoco las golosinas para los chiguitos. El dueño, Julián, era hermano de mi madre.
Existía también un horno, al que iban vecinos del pueblo a hacer su propio pan. Estaba situada en una casa particular y lo atendía su dueña, la señora Soledad. Recuerdo haber ido alguna vez con mi madre.
 Llevábamos nuestra propia harina y entre ambas mujeres, hacían la masa, los panes y los iban metiendo en el horno de leña. No recuerdo lo que se pagaba por ello. Posteriormente, y no sé los motivos, éste horno dejo de funcionar.
 A partir de ahí, no recuerdo donde se compraba el pan, hasta llegó un panadero llamado Martín. Éste hombre era la leche. Pocos personas he visto con más humor, alegría y amabilidad. De ésta persona, se me a quedado un dicho que le escuché cuando yo era joven. A cualquier comentario que hacía, siempre le añadía: “mecaguen los demonios coloraos” tal cual, pero con salero. Entre su mujer, llamada Evangelina y él, eran capaces de remover Roma con Santiago. Que par de personas, que par de profesionales, que par de trabajadores. Se ganaban a todo el mundo. Recuerdo como conocí a éste hombre. Tendría unos 8 años, era invierno, por la tarde y estaba tumbado al calor de la gloria de casa. Llamó a la puerta, y alguien de casa entró al señor Martín a la gloria; venía con dos grandes panes en sus manos. Venía a ver si convencía a mis padres para que le compraran a partir de entonces el pan. Nuestra familia compuesta de 11 personas, seguro que sería un buen cliente. No recuerdo nada más, pero a partir de ésas fechas, en casa se empezó a comer pan de Martín. Y era bueno, ya lo creo. Ellos, vivían en el pueblo de Bahillo, 2k. Y así, hasta que dejó de trabajar. Aparte del pan, fabricaban varios tipos de pastas, magdalenas, etc. Para repartir sus fabricados por los pueblos de los alrededores, tenía un carro de varas tirado por un mulo. Al principio, iba él mismo repartiendo, pero como la cosa se ve que funcionaba, contrató un señor para el reparto. El frío que pudieron cascarse ambos. Madre mía. El carro de varas, llevaba un toldo en la parte superior, otro adelante y otro por detrás. Supongo que en verano, sería estupendo, pero el resto del año y sobre todo en invierno con aquellas nevadas, aquellos fríos heladores y el agua que caía entonces, aquello tenía que ser un suplicio. Ya más adelante, se compró una DKV. Ésta furgoneta se fabricaba en Vitoria y creo fue la primera que se hizo en España.
Cuando llegaba la fiesta del pueblo, también nos hacía una buena cantidad de pastas. Y claro el día de la fiesta por la mañana, llevábamos lechazo o cordero en varias cazuelas de tierra cocida, para que nos lo asara en su horno de leña. Y justo antes de ir a comer, nos acercábamos a por ello. O sea, del horno a la mesa. En fin, un excelente asado, una buena ensalada, un buen vino, la mejor compañía, y el resultado de todo ello, una excelente comida.
Aparte de esto, y para el suministro de las casas, venían de otros pueblos cercanos con un carro de varas tirado bien por un mulo o un caballo, el carnicero, el frutero y varios con ultramarinos, y hasta desde Paredes de Nava, venían varios a vender sus telas.
Una vez a la semana, venía un fresquero de Palencia, que se llamaba Moisés. Tenía un camión muy pequeño, al que los chiguitos le apodamos “la caja de cerillas”. Si estábamos en la escuela, iba a pedir permiso al maestro/a, para que uno de nosotros fuera por el pueblo a pregonar con una pequeña trompetilla que nos daba, los tipos de pescado que traía. Por ése trabajo, nos solía dar dos pesetas (2 rubias). Y claro, los chicos, nos matábamos por ser los elegidos aquel día. Una rubia entonces, era algo que pocas veces disfrutábamos.
Para la venta y el arreglo de los aperos del ganado de labranza, que en su mayor parte eran de piel, se acercaba desde Villamoronta, a unos 10km. casi todos los domingos después de misa, un guarnicionero, que llamábamos  “el collerero” porque arreglaba también las colleras.
Así mismo, un señor de Villota del Duque a unos 5km. se acercaba también los domingos, para entregar los zapatos arreglados y recoger los que había de arreglar; de todas las casas del pueblo. El zapatero.   
El médico, vivía en Bahillo a 2km; el veterinario o el capador, también venían de fuera, de Carrión de los Condes a 15km, o de Saldaña a 12km.
De cuando en cuando, se acercaba algún camión cargado de pescado a granel; Chicharros, agujas, palometas, pez espada, etc. eran de la cornisa cantábrica,  de Santander.
Así mismo, después del verano y a principios del invierno, se acercaba algún vendedor de nueces también a granel, pero lo curioso, es que en vez de venderlas, cambiaba un cuarto de nueces, por un cuarto de trigo. Éstos, solían ser de la zona norte de Palencia, donde había muchos árboles frutales.
También se acercaban vendedores de Toro (Zamora) con sus estupendas uvas en jaulas de madera.
Así también, desde Asturias venían otros a ofrecer sus manzanas rojas estupendas. Toda ésta fruta, al ser cierta cantidad la que se compraba, se extendía con mucho cuidado por encima del grano que había en casa, para su mejor conservación. Cebada, trigo, avena…..
            Los pimentoneros de La Vera (Cáceres), con el mejor pimentón del mundo, se acercaban a ofrecer su producto, tanto a granel en sacos, como en latas de 25kg, que eran rectangulares y un poco altas; estaban fabricadas en chapa y pintadas con preciosos dibujos de sus bellas mujeres, y de su producto por la otra cara. En casa, mi madre solía hacer acopio para el consumo diario y para hacer la matanza del cerdo.
Así mismo, tengo un recuerdo especial de los “trilleros de Cantalejo”(Segovia).
En primer lugar, porque su estancia en el pueblo se hacía notar; tanto por el ruido que hacían con su trabajo al empedrar los trillos, como porque durante unos días, crecía la población del pueblo; estos vecinos temporales, tanto mujeres como hombres, se integraban en el día a día del pueblo sin problema alguno.   Recuerdo que después del trabajo diario, los hombres, se acercaban con vecinos del pueblo a tomarse un vaso de vino a las bodegas.
En segundo lugar, porque la vida está llena de sorpresas. Unos 45 años después, y por mi profesión, estuve visitando durante años este pueblo: Cantalejo.
Bien. Durante una de aquellas visitas y estando hablando con un cliente, entra en el establecimiento un señor de unos 70 años. Nos da los buenos días y el cliente me lo presenta como su suegro. Seguimos hablando, me pregunta de donde soy, y resulta que éste señor, Manolo, no solamente había estado en Gozón de Ucieza, sino que además de conocer a mi familia, algunos días se acercaba con mi padre a la bodega a tomarse un vinillo. En ése tiempo, vino cosechado en el pueblo.
Éste buen hombre, conocía la mayor parte de la provincia de Palencia. La empezó a recorrer con su padre cuando era un niño, como él lo hizo después. Tenía unos recuerdos increíbles. Conocía a todo quisqui, y sabía de qué pie cojeaba cada uno. Que memoria el tío. Era la leche.   
Tan importante era este gremio, que en sus buenos tiempos, sobre los años 1950, existían en el pueblo, unos 400 talleres familiares, que fabricaban la friolera de mas de 30.000 trillos al año y otros aperos agrícolas, como rastros, bieldos, horcas de madera, y garios, cuartos, celemines, etc. Que luego salían a vender en grandes carros por todas las aldeas de la ancha Castilla. 
Aparte de su fabricación, se dedicaban a reparar todos los aperos que sus clientes tuvieran desgastados o reponían las piedras de silex que faltaran de los trillos usados.
Para ello, un buen número de familias se trasladaban con sus carros durante los meses de mayo, junio y julio. Luego ya, y en el mes de agosto, se iban para su tierra a celebrar la fiesta de Nuestra Señora, y San Roque. El patrón de Cantalejo.
Otra cosa del pueblo que hoy echo en falta, son las hectáreas de viñedo que existían. El mismo, desapareció al hacerse la famosa concentración parcelaria. Una verdadera pena.
Además, existían algunos lagares (dos/tres), donde se pisaba la uva, y bastantes bodegas (cerca de treinta), así como varios huertos y huertas, todo lo cual va desapareciendo.
También era normal que la practica totalidad de familias del pueblo, criara unos cuantos conejos, gallinas, patos y cerdos. En fin, se trataba de ser lo mas autosuficiente posible.
Existían además cinco o seis palomares; los había de dos formas: redondos y cuadrados. Algunos dentro del pueblo, y otros repartidos a las afueras del mismo.
Para el consumo de agua del pueblo, existía un pozo artesiano, que se hizo sobre los años 1948/50. Está situado al lado de las eras donde antes se hacía el verano; en Gozón están todas juntas y son de propiedad municipal. Antes de ésa fecha, el agua que se consumía en el pueblo, se traía de una fuente llamada “fuente del canto”, situada en un arroyo que cruza el camino a Villaproviano y al lado del mismo. Todos los años por verano, la limpiaban los pastores del pueblo y se llevaban como pago, los cangrejos y peces que tendría la misma. Tiene las paredes recubiertas de piedra y es una fuente  fantástica, que aún sigue existiendo hoy en día. 
Además, a lo largo y ancho del campo del pueblo, existían varias fuentes de manantial que estaban fresquísimas en verano de las que bebíamos todo el mundo, cuando íbamos a trabajar por aquellos pagos. De todas ellas se cuidaban los pastores del pueblo.

Tanto en primavera como en verano, cuando íbamos a trabajar al campo, llevábamos siempre un botijo o una botella de cristal con agua del pozo del pueblo que es estupenda y fresca, y cuando se nos acababa, nos acercábamos a alguna de esas fuentes para llenar otra vez; si además almorzábamos, comíamos o merendábamos en el campo, llevábamos además un boto para el vino. Ambos envases son de tierra cocida, como todo el mundo sabe y conservan fresco su contenido durante bastante tiempo. Tanto la bebida como la comida se trasportaba en las alforjas que portaban los animales de labranza.  

domingo, 28 de mayo de 2017

Presentación del autor. 28/05/2017

Nací en GOZÓN DE UCIEZA; un pequeño pueblo del medio norte de la provincia de Palencia, en la comarca conocida como: “La Loma”. Ésta zona a su vez, está comprendida en la división provincial de Valles y Páramos. Hace más de setenta años. Mi nombre es Alfredo.
Llevaba un tiempo con el gusanillo de escribir algo sobre mi tierra. Pero no me decidía a ello. No sabía qué relatar, ni como. En fin, que estaba más perdido que un pez en una sartén, Hasta que un día en el pueblo hablando con Tomas, me comentó que tanto él como otros jóvenes de hijos del pueblo, estaban trabajando en varios blogger sobre nuestro pueblo. Estuve mirándolo  detenidamente y al gustarme lo que estaban haciendo, me dije, manos a la obra. Tomas, es una persona nacida en el pueblo, que lleva viviendo en Saldaña, hace ya bastantes años. Pero él, no olvida sus raíces y se le puede ver en bastantes ocasiones por el pueblo. y aparte de todo, es una buena persona. tiene mi reconocimiento.
Ahora bien, lo que yo deseo contar sobre Gozón de Ucieza, es diferente a lo que ellos están haciendo por lo que he decidido hacerlo a mi manera. Mis recuerdos e historias, centran en su mayor parte, entre los años 1944 y 1963. o sea en dos etapas muy diferentes para mi. Y digo en su mayoría, porque a veces los recuerdos pueden estar mezclados unos con otros.
La primera etapa, comprende desde mi nacimiento en el año 1944 hasta el año 1955; en ésas fechas no recuerdo haber viajado a mas de 12 o 15 kilómetros del pueblo. Saldaña, Carrión de los Condes, o pueblos aún más cercanos.
Luego, porque en el año 1955, mis padres me llevan a estudiar fuera, y cuando regresé para quedarme nuevamente, han pasado 5 años; ésta segunda etapa en casa de mis padres, duró hasta el año 1963, en el que con 19 años de edad, tomo la decisión de dejar lo que más conocía y quería; mi familia, los amigos de siempre, el pueblo en el que había sido lo más feliz que uno pueda desear, e irme a buscar trabajo a otros lugares con más posibilidades. La realidad, es que fuera del pueblo descubrí muchos sitios, pueblos, ciudades, amigos, y buenos y malos trabajos por media España. Es verdad que fuera del pueblo, me ha ido bien en la vida; y también es posible que en el pueblo habría tenido más dificultades de todo tipo.
Pero lo cierto es que la vida fuera de mi entorno natural, no fue fácil al principio. Yo creo que todo en la vida tiene dos caras como las monedas. Indudablemente, en aquellos tiempos, se vivía mejor en las ciudades que en la zona rural, y aunque te echas nuevas compañías, el contraste tan brutal entre ambas sociedades, hasta que te adaptas (qué remedio), y que como dicen los Gallegos, la morriña te hace dudar muchas veces. Te adaptas, claro, pero no olvidas. La tierra, tira. ! Y como ¡ y no solamente al principio. Es un vínculo que te une de por vida. Como los hijos verdad?  Pero en éste caso tú eres el hijo. Y te acercas siempre que puedes, que no cuando quieres. Por aquel entonces, aún se trabajaba el sábado entero, el dinero a veces (muchas) no daba más de sí, y las comunicaciones eran las que eran. 
Y en fin, los recuerdos más fuertes, coinciden con esas fechas, y casualmente, esos últimos años mencionados, también coinciden en el tiempo con el inicio de la modernización del campo. O sea la época en que apareció el tractor. Y es hasta ésas fechas que quiero relatar todas mis vivencias, añoranzas y recuerdos.
Ahora Bien. Todo lo que relaciono seguidamente, no tiene otra motivación que la de relatar, según mi criterio, una serie de vivencias, añoranzas y recuerdos que aún tengo presentes en mi memoria, de lo que fue mi vida en los años que viví en el pueblo, y quizás algo de otros relacionados con el mismo, aunque estuviera viviendo fuera de él.
Claro está que habrá errores de índole diversa, por lo que pido disculpas. Está relatado, sin la menor intención de tergiversar, equivocar, ni llevar a conclusiones o interpretaciones erróneas a nadie, por lo que de cara a tener los menos errores posibles, he hablado con personas del pueblo de más edad que la mía, tanto para resolver mis propias dudas, como para ponerme al día de aquello sucedido en el pueblo durante los años que he y  estoy viviendo fuera del mismo, aunque siempre procurara ir al pueblo las mas veces posibles, y de estar al tanto de las cosas que allí sucedían.
Si algún dato relatado, alguien considera que esta equivocado por cualquier circunstancia, con gusto aceptaré sus sugerencias y sus posibles rectificaciones. Y quedare agradecido. Esto, es por nuestra tierra. Nada más.
Porque realmente lo que importa y como todos sabemos, es que muchos de los pueblos existentes hoy en día (unos 1.200), como el nuestro, parecen tener un tiempo limitado de existencia, ya que cada vez, son menos sus habitantes, y con ellos, se van también sus costumbres, sus esfuerzos en el día a día de aquellos tiempos tan duros, y no me cansaré de repetir: Duros, muy duros. Y también, por la forma de ser y vivir tan singular de sus habitantes.
En fin, un ciclo de la vida que se va cerrando poco a poco, y que va cambiando la vitalidad y fisonomía de ésta querida tierra, aunque ello no nos agrade en absoluto.
 Bien. Por ello y según mi modesta opinión, y a todos aquellos que nos importa nuestra tierra, decir, que solo nos queda contar lo que hemos vivido, y seguimos viendo y viviendo. Cada uno de nosotros según nuestra vivencia particular, nuestros recuerdos y forma de ver la vida y ser de cada uno. Debemos darlo a conocer de la mejor forma que sepamos, con la esperanza de que el recuerdo de todas ésas vivencias de nuestra tierra, se puedan alargar el mayor tiempo posible en la memoria de nuestros descendientes.
Por todo ello, creo que debemos (ya que hoy en día podemos), dar a conocer al mayor número de personas, todas las vivencias de esta tierra singular que cada uno hayamos ido acumulando a lo largo de nuestra vida.

Si con ello conseguimos que algo de ello persista en el tiempo, podremos sentir el orgullo y la satisfacción de haber contribuido en algo a ello.

jueves, 30 de marzo de 2017

Los medios de transporte

Teniendo en cuenta que en aquellos años, al menos en nuestro pueblo no existían, coches, ni camiones, ni motocicletas, (tan solo unas pocas bicicletas, y claro los carros con sus ruedas de madera y llantas de hierro) el medio de transporte que disponible, eran varios coches de línea:                            
   1º- pasaba por nuestro pueblo de lunes a viernes, un coche de línea que llamábamos de Martín. Este, que hacía su recorrido por la carretera P-240, salía de Saldaña por la mañana, e iba parando en todos los pueblos del recorrido hasta el final de línea que era Osorno. Los pueblos de parada eran: salida de Saldaña, Velillas del Duque, Quintanilla de Onsoña, Villaproviano (en el cruce de la P-240 con la P-241 ), Gozón de Ucieza, Bahillo, Villasarracino, Fuenteandrino, Abia de las Torres y Osorno. Por la tarde/noche, el mismo recorrido, pero al revés. En Osorno, al haber estación de Renfe, que sigue funcionando entre Santander y Palencia, Valladolid y Madrid, nos servía de salida hacia el resto de España.
   2º- la segunda opción era un coche de línea llamado Abagon. Pero había que ir a cogerlo al pueblo vecino de Villaproviano (a 3 km ). Procedía de un pueblo del norte de la provincia llamado Villaverde de la Peña, pasaba por: Guardo, Velilla del Río Carrión, Pino del río, Saldaña, Velillas del Duque, Quintanilla de Onsoña, Villaproviano (pueblo), y otros varios pueblos en dirección Palencia. Por la tarde/noche, realizaba el mismo recorrido, pero al revés.
3º- la tercera vía de salida, era la que llamábamos el coche de Aja. Y había que ir a cogerlo a un pueblo llamado La Serna a unos 8 km. de distancia. Esta línea, que sigue existiendo hace su recorrido por la carretera CL-615 desde Guardo hasta Palencia, en ambas direcciones y con varios horarios.
Los pocos afortunados que tenían una bicicleta, podían acercarse libremente a poblaciones cercanas, aunque las carreteras no animaban mucho a ello. De todas formas no quedaba más remedio, si había que ir a Carrión o Saldaña a por medicinas u otras necesidades. Concretamente, yo iba a ambas poblaciones a cambiar novelas del oeste, y varias cosas más. Otros, por necesidades de su trabajo, iban en bicicleta hasta Saldaña, Sahagún de Campos (León), Osorno, Carrión de los Condes y hasta Palencia. Y vuelvo a insistir, en que los pocos tenían bici, eran unos afortunados. Como detalle, les contaré que el año que hice la primera comunión, para comprarme el pertinente traje, me llevo mi madre a comprarle a Saldaña. Pero lo bueno, es que fuimos a pie y volvimos andando. Total 12 kilómetros de nada por la carretera sin asfaltar.  Había personas, que se iban de madrugada los martes al mercado de Saldaña, para vender huevos, y otros artículos del campo. así eran de duros aquellos tiempos.   

lunes, 13 de marzo de 2017

La iglesia de San Miguel

Edificios destacables: La iglesia de San Miguel







                   
La iglesia, es del siglo XVI según unos, o del siglo XVIII según otros. Es del mas puro estilo neoclasicismo, y está dedicada a San miguel Arcángel, que es el patrono del pueblo. Su fiesta se celebra, el día 8 de mayo. (en otras poblaciones cercanas, lo celebran el día 29 de septiembre)
La misma, consta de tres naves, destacando un retablo del evangelio del siglo XVI, y otro retablo, éste Neoclásico, con la imagen de la Virgen del Sayugo, también del siglo XVI. En la nave epistolar, sorprende una excelente estatua del Arcángel San Miguel, espada en mano, del siglo XVI. El que éstas tres coincidencias sean del siglo XVI, confirma que la iglesia, es al menos, también del siglo XVI?. En la nave de la izquierda, existe un altar dedicado a San Martín. El mismo,  se cree que perteneció al desaparecido pueblo de Mañueco.
Recinto bautismal. Debajo de la parte central del coro, está situado ésta sala, en la que hay una pila de piedra basta grande, en la que recibíamos todos el bautismo. La parte delantera por la que se entra, tiene unas barandillas de madera labrada estupendas.
              Cuando era aún un chiguito, recuerdo bien, que había un monumento que se colocaba por Semana santa
Dispone de una amplia sacristía en la que hay una estupenda cruz estilo Plateresco.
Su coro. Está situado en la parte superior y posterior de la iglesia. Dispone de tres arcos coincidentes con la distribución de la iglesia. Tiene el suelo de madera, y le decora en su parte delantera, un arambol de madera en cada uno de los tres arcos. Se accede al mismo, por una escalera de madera. Antaño, todos los mozos del pueblo subían al mismo durante todos los oficios que se celebraran en la iglesia. Así mismo y en su parte central, se situaban varias personas del pueblo, para cantar las misas tanto gregoriana como de difuntos que se celebraban en latín por aquellos tiempos, o cualquier otra celebración.
En la parte inferior del coro, está situado el bautisterio (baptisterio). Contiene una pila bautismal labrada en piedra, en la se celebraba la ceremonia del bautismo.
Su torre. Toda ella está fabricada en piedra. La parte superior esta ocupada por un campanario que ostenta seis troneras que acogen a su vez, a tres campanas. Así mismo y en su parte central, una gran viga, sostiene dos campanones (campanas muy grandes). Las campanas, han sido recientemente recuperadas por dos vecinos del pueblo: Juan y Justino. Estaban bastante deterioradas y las han dejado como nuevas. Un trabajo excelente. Gracias por vuestro trabajo y mi reconocimiento.



jueves, 9 de marzo de 2017

Costumbres perdidas. El juego de la nita.

Éste juego, es llamado de varias formas en función de la zona de España que hablemos.     En nuestra zona, creo que también es conocido como Tanga. Pero en Gozón de Ucieza, es la Nita. 
El mismo, se compone de una nita y dos tejos. La nita, es un trozo de madera trabajada con una navaja, y las hacíamos los mozos del pueblo. La medida, variaba algo en función de quién la hacía, pero la estándar era de unos 120/150 mm de larga, y de 40/50 mm de diámetro. La misma es de forma cónica, más ancha en los extremos y más estrecha en el centro. Cada uno a su manera. Los tejos, son de forma circular, fabricados en hierro, y de unos 100/150 mm. de diámetro. Nosotros, en función de los que quisieran jugar, hacíamos equipos de dos, tres o más jugadores. Se echaba una moneda al aire para saber quién empezaba el juego, y luego, tira un jugador de cada equipo alternativamente. En teoría, se trata de tirar la nita con el primer tejo, y colocar el segundo más cerca del dinero que esté de la nita; se mide con una cuerda, y las monedas más próximas al tejo, es la ganancia. Sino se lleva todo el dinero, tira el siguiente (un contrario) y así hasta que se gane todo lo puesto. En el pueblo, se jugaba siempre con monedas que se ponían encima de la nita. Éste juego, se ejecutaba sobre un trozo de tierra allanado debidamente de unos veinte metros de largo, por dos metros o más de ancho. La nita, se coloca en un extremo del campo a unos 12/15 metros (según acuerdo), y en la parte contraria, se hace una raya sobre el suelo, que marca el punto desde donde se tiran los tejos.


A éste juego, nos dedicábamos generalmente, las tardes de invierno en que hacía sol, y no había trabajos que hacer. También se practicaba en otras épocas del año, pero no con tanta frecuencia. 
Costumbres perdidas: La chiborra:

Esta fiesta, se celebraba en el pueblo, todos los años el día que caiga el martes de Carnaval. Ése día no había escuela, ya que éramos los chiguitos (niños) en edad escolar quienes lo celebrábamos a lo grande. Para celebrar la misma, nos juntábamos varios chicos de la escuela, preparábamos la fiesta a conciencia y llegado el día, varios niños nos vestíamos de “chiborra". El “traje” del chiborra se componía de: un pantalón, una camisa y una chaqueta de las peores y más viejas ropas que encontrábamos cada uno en casa, incluso si estaban rotas, mejor que mejor. Luego, una careta de cartón pintada con los más feos colores para dar miedo. Un “estropajo”. Éste artilugio se componía de un palo de metro y algo de largo, al que atábamos en una punta varios trapos largos, y rotos. Y por fin, llevábamos atadas a la cintura, varias esquilas de las que se ponían a las cabras y ovejas, y unos cencerros  de los que llevaban las vacas, para tratar de hacer el mayor ruido posible. Y ataviados con toda ésa parafernalia, “los chiborra”, acompañaban al resto de chiguitos (niños), que vestidos también con ropajes similares y armados también con palos, y provistos de diversos cestos y cestas de mimbre, recorríamos el pueblo, pidiendo por todas las casas del pueblo, lo que buenamente pudiera dar cada señora, con el fin de poder preparar una cena pantagruélica. Aparte del acompañamiento al resto de compañeros, “los chiborra” y de vez en cuando, nos íbamos detrás de las jóvenes que veíamos por la calles, con el “estropajo” lleno de agua y barro, para tratar de ensuciarlas  lo máximo posible. Los alimentos que nos solían dar por el pueblo, eran: huevos, patatas, pan, chorizo, tocino, y alguna otra vianda a mayores. Éste circo ambulante y correcalles solicitando ayuda y jaraneando por todo el pueblo, se terminaba a mediodía. Acabado ello, llevábamos las viandas recogidas a la casa que previamente, ya habíamos llegado a un acuerdo con alguna señora, para que nos cocinara la gran cena. La gran cena, se componía de: tortillas variadas, chorizos y huevos fritos, etc. Las señoras que recuerdo que nos lo cocinaban y prestaban su casa para la gran cena mayormente, eran la señora Fermina y la señora Clara. Esta es, en esencia, la tradición que recuerdo de nuestro pueblo hacia los años 60-70, para celebrar el Carnaval. También  lo celebraban las mozas y mozos del pueblo. Eran unos tiempos estupendos.